Mendoza quedó en el puesto 15° entre las 24 jurisdicciones del país en el Ranking Social Provincial elaborado por la consultora Empiria. La posición la ubica en la mitad inferior de la clasificación, aunque el número, por sí solo, no alcanza para explicar qué lugar ocupa realmente la provincia en el mapa social argentino.
Cuando se desagregan los indicadores utilizados para construir el ranking aparece una realidad bastante más compleja: mientras algunos de los datos vinculados con la situación económica y laboral dejan a Mendoza cerca del fondo de la tabla, otros, particularmente los relacionados con educación y determinadas condiciones habitacionales, la colocan entre las jurisdicciones mejor posicionadas.
El contraste se vuelve especialmente visible en dos números. La cifra más incómoda está en la pobreza. Con un 37%, Mendoza ocupa el puesto 21°, apenas tres lugares por encima del fondo de la clasificación.
En cambio, Mendoza aparece entre las provincias con mejores resultados en las pruebas Aprender. El 79% de los alumnos mendocinos alcanzó resultados satisfactorios o avanzados en Lengua, lo que deja a la provincia en el 6° lugar del país.
La diferencia entre esos indicadores es, probablemente, uno de los datos más interesantes que deja el estudio para la provincia: una jurisdicción que aparece entre las más comprometidas cuando se observa la situación económica de los hogares conserva, al mismo tiempo, resultados educativos que la ubican claramente en la parte alta de la comparación nacional.
Cómo se hizo el ranking
El estudio de Empiria, dirigido por el economista Hernán Lacunza, ordena a las 24 jurisdicciones a partir de 12 variables agrupadas en cuatro dimensiones:
- Condiciones sociales: pobreza, indigencia y la cantidad de beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo.
- Mercado laboral: informalidad y desempleo.
- Vivienda: distintos indicadores de déficit habitacional.
- Condiciones de vida: cobertura de salud y resultados de las pruebas Aprender.
El ranking es encabezado por CABA, Río Negro y Tierra del Fuego, mientras que en el extremo inferior aparecen Chaco, San Juan y Tucumán.
Mendoza queda bastante alejada de ambos extremos y ocupa el puesto 15°, aunque el detalle de los indicadores muestra que su posición no responde a un comportamiento uniforme en todas las dimensiones. Es justamente allí donde la clasificación adquiere mayor interés para Mendoza.

El problema está en la pobreza y el mercado laboral
El principal punto débil aparece en los indicadores vinculados con la situación económica de los hogares. Mendoza registra un 37% de pobreza, un valor que la coloca en el 21° lugar entre las 24 jurisdicciones. En indigencia, con un 7%, queda en el 19° puesto.
El mercado laboral tampoco ofrece una posición particularmente favorable. La informalidad alcanza al 49%, lo que ubica a Mendoza en el 16° lugar, mientras que el 7% de desempleo la deja en el 18°.
En cuanto a la AUH, la provincia registra 90 beneficiarios cada 1.000 habitantes, un indicador que la coloca en el 15° puesto.
Vistos en conjunto, esos números muestran que la principal dificultad de Mendoza dentro del ranking aparece en aquellas variables que reflejan la situación económica de los hogares y las características del mercado de trabajo. La provincia no está entre las últimas jurisdicciones en todos los indicadores, pero sí queda claramente relegada cuando se observan pobreza, indigencia, informalidad y desempleo.
Y es precisamente ahí donde el resultado general comienza a generar una tensión con el resto de la fotografía.
La educación cambia por completo la imagen
Cuando el foco se desplaza hacia los resultados educativos, la posición de Mendoza mejora de manera significativa.
El 79% de los estudiantes mendocinos alcanzó resultados satisfactorios o avanzados en Lengua en las pruebas Aprender. Ese registro ubica a la provincia en el sexto lugar del país.
En Matemática, el porcentaje es del 55%, pero aun así Mendoza consigue quedar octava entre las 24 jurisdicciones.
La cobertura de salud agrega otro dato favorable: con 67%, Mendoza ocupa el noveno lugar del país.
Una situación habitacional con luces y sombras
Los indicadores habitacionales vuelven a ofrecer una radiografía con matices. El 5% de los hogares mendocinos aparece dentro de la categoría de irrecuperables, un registro que ubica a la provincia en el 16° lugar. A su vez, el 26% de las viviendas requiere mejoras, lo que deja a Mendoza en el 17° puesto.
Sin embargo, otros indicadores habitacionales presentan un panorama mucho más favorable. Solo el 1% de las viviendas se encuentra en zonas consideradas basurales o inundables, un registro que coloca a Mendoza en el sexto lugar de la comparación nacional.
Algo similar ocurre con las deficiencias en servicios básicos. El porcentaje es del 2%, suficiente para ubicar a la provincia en el séptimo puesto.
La lectura de estos datos vuelve a mostrar una provincia difícil de encerrar en una sola categoría. Existen problemas importantes relacionados con el estado y las necesidades de mejora de parte de las viviendas, pero Mendoza también registra posiciones destacadas cuando se observan la exposición a determinadas condiciones ambientales y las deficiencias de servicios básicos.
CABA lidera y Chaco queda último
En el extremo superior del ranking se encuentra la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que lidera siete de los 12 atributos considerados y presenta, entre otros registros, el nivel de pobreza más bajo del cuadro, con un 10%; la menor informalidad, con 24%; una cobertura de salud del 88% y los mejores resultados educativos. Río Negro y Tierra del Fuego completan los tres primeros lugares.
Río Negro y Tierra del Fuego completan el podio.
En el otro extremo aparece Chaco, que ocupa el último lugar y presenta, según el informe, los mayores niveles de indigencia y AUH, además de los resultados educativos más desfavorables. San Juan queda penúltima y Tucumán ocupa el puesto 22°.
El verdadero dato está en la distancia entre los indicadores
El resultado general de Mendoza surge de la combinación de las dimensiones consideradas por Empiria y no de una sola variable. Por eso, la ubicación no debería interpretarse como una calificación aislada de la situación social de la provincia.
El estudio muestra una provincia atravesada por problemas y fortalezas que no necesariamente avanzan en la misma dirección. Los indicadores vinculados con ingresos y empleo la acercan a la parte baja de la clasificación, mientras que los resultados educativos y algunos componentes de las condiciones de vida la mantienen entre las jurisdicciones con mejor desempeño.
Más que una fotografía uniforme, el ranking ofrece así una radiografía de una Mendoza desigual en sus propios resultados. Según los indicadores utilizados por Empiria, aquellos vinculados con ingresos y empleo la acercan a la parte baja de la clasificación, mientras que los resultados educativos y algunos componentes de las condiciones de vida la mantienen entre las jurisdicciones con mejor desempeño.
Esa distancia entre unos indicadores y otros es, quizás, la mejor manera de leer el puesto 15°. No es una foto uniforme, sino una radiografía bastante más compleja de la realidad mendocina. Un mapa de fortalezas y problemas que conviven dentro de una provincia con dos realidades que parecen avanzar a velocidades diferentes.
Mendoza, indicador por indicador

