Los estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) cada vez demandan más flexibilidad para poder trabajar y estudiar, mientras mantienen responsabilidades de cuidado de otras personas.
Los datos se desprenden del Censo Académico Estudiantil 2025 que realiza la UNCuyo sobre la base de unos 13.651 casos. El informe da cuenta del perfil de estudiante al que define como “multitarea“, caracterizado por la simultaneidad de roles no solo como estudiante sino también trabajador y sostén de familia. Lo que demuestra un crecimiento de la dependencia del ingreso laboral para sostener la trayectoria educativa.
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Según la UNCuyo, esta situación genera una tensión que obliga a la institución lograr una articulación entre el trabajo y estudio, las responsabilidades de cuidado y las condiciones de salud de sus estudiantes.
Por eso, señalan que es crucial profundizar en políticas orientadas a aumentar la flexibilización curricular, la expansión de la bimodalidad (física y virtual), el fortalecimiento de las becas, el desarrollo de estrategias de acompañamiento académico y políticas integrales de cuidado.
En detalle
Según el informe, el 58% de los estudiantes trabaja y una amplia proporción de ellos están sometidos a cargas horarias intensas. Por ejemplo, el 63% trabaja entre 20 y más de 40 horas semanales.
El 20% asume el rol de sostén económico del hogar, mientras que solo el 20% accede a las becas, debido a su situación económica. El 16% de los estudiantes realiza tareas de cuidado y el 13% tiene hijos. Estas responsabilidades afectan el estudio en el 65% de los casos.
Por otro lado, el 50% de los empleos no guarda relación con la carrera cursada, lo que limita la articulación entre formación académica y experiencia profesional.
Vinculado a esto, el 42% de los estudiantes percibe positivamente el trabajo y un 35% señala el impacto negativo, lo que demuestra las tensiones en el desempeño académico.
Perfil de los estudiantes
El informe tiene como propósito caracterizar integralmente al estudiantado y aportar insumos para las estratégicas académicas. Según el mismo, el 66% son mujeres con una edad media de 24 años.
El 61% corresponde a primera generación universitaria mendocina, lo que posiciona a la institución como un actor clave en los procesos de movilidad social ascendente.
Sobre el acceso a los recursos digitales indispensables para la enseñanza es alto como en la universidad (cerca del 99%), pero cerca de un 28% asegura que no tiene las condiciones adecuadas de estudio en el hogar.
El 23% declara condiciones de salud física o emocional, con un impacto negativo en el rendimiento académico en el 88% de los casos. El 2% de la población estudiantil declara alguna discapacidad, siendo las más frecuentes las motrices (30%), auditivas (23%) y visuales (20%). La valoración positiva de las políticas de inclusión alcanza el 65%, lo que sugiere avances significativos, aunque con potencial de mejora.
