Los maestros mendocinos pararán un día, luego de volver del receso escolar invernal, en reclamo de mejoras salariales. Los docentes votaron ayer en un plenario extraordinario realizar un paro el 30 de julio, dos días después de que concluyan las vacaciones de invierno. La modalidad de la protesta será sin asistencia a los lugares de trabajo y además realizarán una marcha a la Casa de Gobierno.
DELEGADOS. Con una concurrencia de unos cuatrocientos delegados de los docentes de toda la provincia, se concretó ayer el plenario en la sede del Sindicato Unido de Trabajadores de la Educación (SUTE). Los maestros ya habían anunciado que si no tenían una respuesta del Gobierno a sus reclamos salariales, peligraba el comienzo de clases luego de las vacaciones de invierno.
Los delegados hicieron distintas mociones a lo largo del encuentro, unos propusieron hacer un paro de 24 horas, otros hacerlo escalonado hasta llegar a las 72 horas y algunos mostraron una posición más dura, ya que querían hacer un reclamo por tiempo indeterminado. El plenario se extendió durante toda la mañana y recién concluyó cerca de las 17, ya que la mayoría de los delegados presentó su propuesta.
Finalmente, los docentes votaron parar una sola jornada, el 30 de julio. Es decir que en la semana que comenzarán las clases luego del receso, los chicos irán a la escuela en forma normal dos días, ya que el miércoles se concretará el reclamo. El objetivo de hacer el paro después de dos días de concluidas las vacaciones de invierno, fue incluir en el reclamo a los profesores de educación media, ya que en las primeras dos jornadas deben tomar exámenes.
El día del paro, los maestros marcharán por avenida San Martín hasta la Casa de Gobierno, donde prevén hacer un acto en la explanada, para solicitar al gobernador Celso Jaque que escuche sus reclamos. La secretaria de prensa del SUTE, Isabel Prados, explicó que si bien los delegados presentaron distintas mociones para reclamar, en todas se repetía la intención de hacer un paro, frente a la falta de respuesta del Gobierno a sus reclamos salariales.
Prados explicó que el aumento de 30 por ciento que lograron antes del inicio de clases –y que llevó el sueldo inicial a 1.400 pesos– se tornó imperceptible con el incremento constante de los precios de los productos de la canasta básica de alimentos.
RECLAMO. El sindicato que nuclea a los maestros solicitan un aumentan de 2.900 pesos para el sueldo inicial y una asignación universal por hijo para docentes y celadores de 170 pesos. A esto se suma la solicitud de que se cumpla el estatuto del celador y que les paguen el ítem por zona, tal como lo cobran los docentes. Los maestros también solicitan que se produzcan mejoras en las prestaciones que les brinda la Obra Social de Empleados Públicos (OSEP), para que exista equidad en los servicios que tienen las distintas zonas.
PARITARIAS. A diferencia de otros sindicatos que nuclean a trabajadores estatales, el de los maestros es uno de los pocos que continúa en paritarias con el Gobierno. Aunque los maestros ya plantearon el tema salarial en esos encuentros, el Gobierno respondió lo mismo que le dijo al resto de los trabajadores estatales: que no tiene dinero para enfrentar una suba de salarios.
Pese a esto, la secretaria de prensa del SUTE recalcó que continuarán con el reclamo, porque consideró indispensable que los maestros tengan un salario acorde con el costo de la canasta de alimentos. En los encuentros paritarios –el último de los cuales se realizó el lunes– el sindicato y los representantes del Gobierno continuaron tratando temas relacionados con las condiciones laborales de los docentes.
Prados señaló que están trabajando sobre diversos aspectos del estatuto del celador y sobre todo en el del cambio de funciones, ya que hay muchos docentes que por distintas patologías no pueden estar frente a un curso y piden gozar de ese beneficio. El próximo encuentro paritario será a mediados de semana, y en el mismo el sindicato volverá a plantear la cuestión salarial.
