Ganadores

  • Rodolfo Suarez

El gobernador pasó su última vendimia sin ningún conflicto, que no es poco, para el grado de exposición y la movilización de recursos y personas que demanda la fiesta. A tal punto que ni la marcha del SUTE ni la de ambientalistas -ahora por el proyecto de exploración Cerro Amarillo- tuvieron la repercusión de otras épocas.

El mandatario logró aglutinar alrededor de los actos a invitados nacionales, radicales y cercanos a la UCR, fue anfitrión y les prestó esta vidriera para que los candidatos nacionales supieran aprovecharla. A todos les otorgó su espacio y, como garante, se mostró tanto con Horacio Rodríguez Larreta como con Patricia Bullrich, aunque una foto en el primer piso del Park Hyatt haya causado más resquemores en Juntos por el Cambio.

Rodolfo Suarez, el anfitrión, dio gestos para todos: atajó esta y pidió una más para Gerardo Morales; del otro lado, el correntino Gustavo Valdés.

Pasada la Vendimia, ahora Suarez enfrenta la recta final de su mandato que será una transición hacia el próximo gobierno. Todavía restan algunas definiciones en ese tren electoral, como colocar el nombre al simbólico papel del vicegobernador en la fórmula y mantener lugares entrables en la Legislatura que permitan al suarismo consolidarse y asfaltar el camino hacia los próximos cuatro años. Y, por último, darle un broche a la gestión, pero ya compartiendo la cuota de poder de manera más decisiva con Alfredo Cornejo, adelantado como candidato a sucederlo.

  • Alfredo Cornejo

El senador nacional que quiere volver a ser gobernador adoptó un papel secundario junto a Suarez pero, como buen armador, es el que componía el cuadro para las llamadas “fotos que hablan”, esas imágenes cuya formación precisamente son las que alimentan versiones, adelantan candidaturas o foguean internas. Sólo basta señalar que, en el almuerzo de Bodegas de Argentina, mientras Facundo Manes se quedaba atrás, bastó con su llamado para que entrara en el cuadro junto a Bullrich y otros dirigentes nacionales.

Alfredo Cornejo, compositor de imágenes con fuerte contenido político, junto a Patricia Bullrich.

De igual manera, evitó ubicarse al lado de Omar de Marchi, incomodidad que el propio Suarez no pudo despejar. Con la ex ministra de Seguridad se movieron a sus anchas por este escenario y, por si fuera poco, en esta partida interna con el PRO recibió elogios hasta del propio Rodríguez Larreta. Cuando fue necesario, tiró bomba de humo y desapareció.

  • Patricia Bullrich

La señora es un hit en Instagram. “La próxima presidenta”, señaló un hombre de camisa floreada en el almuerzo post carrusel en la bodega Belasco de Baquedano y, acto seguido, pidió sacarse una foto con su celular en el espacio VIP destinado para los funcionarios e invitados especiales. A todos, Patricia les otorga su posteo y hasta tiene a su pareja, el abogado Guillermo Yanco, como una suerte de camarógrafo improvisado.

Patricia Bullrich haciendo su ingreso al teatro griego.

Bullrich llegó a la Vendimia con sus definiciones sobre los focos de incendio en la Nación, como la ola de violencia en Rosario, por arriba de figuras como Gerardo Morales, Martín Lousteau o el propio Manes, poco explotado en esta ocasión por sus correligionarios. Pero también se decretó como vencedora en la interna mendocina entre el PRO y la UCR, porque entiende que más allá de las candidaturas en cada jurisdicción, lo que trasciende es el armado nacional de Juntos por el Cambio. Lo que supone, en términos más concretos, un paso más que Rodríguez Larreta en el pan-queso del PRO.

  • El peronismo mendocino

Puede decirse que el PJ local -en su mixtura de cristinismo y ortodoxia- tuvo un papel digno. El Gobierno nacional los reforzó con figuras nacionales, incluido el propio Sergio Massa, montaron escenario aparte con Victoria Tolosa Paz y los intendentes con anuncios y fondos.

En suma, surfearon la ola bullrichista en un escenario que no los tiene como jugadores centrales, desistieron del evento de Bodegas de Argentina -copado por el oficialismo- y optaron por uno con menor repercusión en el INTA, organizado por la Coviar, con productores vitivinícolas.

Sergio Massa, Wado de Pedro, Victoria Tolosa Paz y Daniel Filmus, los enviados de Alberto Fernández.

El acto en Lavalle, en tanto, le sirvió al posicionamiento de Roberto Righi, sí y sólo sí el intendente de más tiraje en la provincia -está desde hace 21 años en el poder- decide finalmente anunciar su candidatura a gobernador. La foto con Gabriela Lizana -la funcionaria mendocina más cercana a Sergio Massa- lo ubica en una potencial fórmula y, mientras tanto, va puliendo su discurso antigrieta.

Ahora, los intendentes que no reeligen tienen que definir a sus sucesores. ¿Parece poco para un fin de semana vendimial? ¡Se llevaron la corona a un departamento que no tenía reina desde hacía 26 años!

Perdedores

  • Omar De Marchi

“Con el casco puesto”, como se lo escuchó decir en una de las charlas informales que hubo, el diputado nacional resistió la avanzada del bullrichismo-cornejismo en un fin de semana que empezó con la visita de Horacio Rodríguez Larreta. Sin embargo, cuando en otras circunstancias un candidato a presidente podría potenciarlo en su envión, en este caso, prácticamente lo limitó.

Larreta, De Marchi.
Horacio Rodríguez Larreta y Omar De Marchi en la ex Bodega Arizu.

Es que el alcalde porteño tuvo que adelantar su visita y cedió mucho margen a su rival interna. Para colmo, tuvo que explicar más de una vez -e incluso fue forzado a aclarar que no quería hablar más del tema- que mantendrá la unidad de Juntos por el Cambio y que sólo apoyará a candidatos que no saquen los pies de este plato.

A modo de compensación, Larreta envió a sus operadores de perfil bajo para que lo traduzcan en los agasajos vendimiales, por si hacía falta, pero también para mantener la relación con el radicalismo mendocino, del que también necesita.

Por eso, no se sabe hasta qué punto puede tirar de la cuerda De Marchi. Tiene tiempo hasta el 12 de abril, por eso, desde su entorno rechazan que haya sido una Vendimia de la resistencia, pero advirtieron que ninguna de las amenazas del cornejismo se cumplió.

  • Sergio Massa

En casi cuatro meses, el ministro de Economía vino a Mendoza en dos oportunidades, en ambas con anuncios. En la primera, cohesionó al peronismo y al cristinismo. Pero después los funcionarios locales se hicieron un ocho para tener que justificar las demoras en la implementación de las medidas destinadas a los productores. Esa situación sirvió para que el propio Suarez le reclamara en el desayuno de la Coviar que cumpliera con lo prometido.

En ese escenario, ahora Massa vino con otra chimenea: prometió el tipo de cambio diferenciado para las exportaciones de las economías regionales.

José Zuccardi, el presidente saliente de la Coviar, con Sergio Massa.

Era uno de los reclamos de la industria, pero a la vez no dijo nada sobre las retenciones, el otro motivo de clamor. Con todo, el anuncio dejó más dudas que certezas, puesto que no dio ningún detalle y en el gobierno mendocino relativizaron este dólar vino, puesto que el Malbec -nos guste o no- no es un commodity como la soja.

En otras palabras, desde la platea vieron con escepticismo esta medida que se implementaría desde el 1 de abril, pero cuyo valor o porcentaje todavía no está definido y no se sabe si alcanzará a los viñateros más que a las grandes bodegas exportadoras.

  • Los productores

La grieta entre oficialismo y oposición se cierra con la afirmación de que la cosecha 2023 será mala y que el presente es oscuro para el sector productivo. Todo un piñazo, pero más que nada para los productores sin espalda suficiente que tiene en la macroeconomía y a las contingencias climáticas en una suerte de “doble Nelson“, como graficó el senador radical Martín Kerchner. “Tenemos que aprovechar la Vendimia para hablar de los problemas que tienen los productores”, coincidió De Marchi. Incluso, uno de los reclamos de Bodegas de Argentina en el almuerzo en Agrelo fue la baja de impuestos para la vitivincultura, lo que derivó en una fuerte respuesta del ministro Enrique Vaquié.

Pero ese diagnóstico de pesar compartido por la clase dirigente contrasta, a su vez, con la bacanal de los palcos políticos, lejos de lo que ocurre en las hileras.