Los cesanteados durante la última dictadura por motivos políticos o gremiales recibieron, en el auditorio Bustelo, el pago correspondiente a la segunda cuota del subsidio. Las tres cuotas que el Gobierno decidió hacer efectivas apuntan a resarcir en parte las vivencias laborales de este grupo de mendocinos que durante muchos años quedó en el anonimato. De acuerdo con los datos oficiales, se habla de que el monto accedería a los 30.000 pesos, ya que la provincia había contemplado en el presupuesto para este año de ocho millones de pesos destinados a tal fin.
Esto, debido al número de damnificados. Provenientes de lo más diversos ámbitos, pero con un factor en común –desarrollaron actividades en alguna dependencia pública y, en su momento, cesaron en el cumplimiento de sus funciones debido a mandatos provenientes de sus jefes–, la situación vivida laboralmente les condicionó el ingreso por un largo período a otros nuevos trabajos. La mayoría de ellos fue dejada inactiva laboralmente a través de los decretos ley del régimen que permitieron la intervención de sindicatos, obras sociales y todos aquellos lugares que resultarán opuestos a los lineamientos del gobierno militar.
Un grupo de cesanteados coincidió en que si bien lo económico es importancia, les hubiera gustado tener un reconocimiento moral. “Debería haber habido un reconocimiento oficial mejor, donde se valorara la militancia de mucha gente. Lo que hicimos fue querer una sociedad mejor”, dijo uno de ellos.
