La muerte de Morena González, la joven de 18 años que fue impactada durante las Picadas de Lavalle, abrió nuevos interrogantes sobre las condiciones en las que se desarrollaba la competencia. Un piloto que inicialmente estuvo en la pista, pero luego se retiró por el estado del tiempo -el viento Zonda-, aseguró que el circuito “ya no estaba en condiciones para continuar” minutos antes del accidente fatal.
El corredor, que pidió reserva, contó que había participado de una “tirada” poco antes del impacto y que, a partir de ese momento, decidió no volver a correr. Según explicó, el viento había comenzado a levantar tierra sobre la pista y los vehículos tenían cada vez mayores dificultades para mantener la adherencia.
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“Yo corrí y la pista ya no estaba en condiciones”, sostuvo el piloto, quien remarcó que su decisión fue retirar su auto y no continuar con la competencia.
“Los autos estaban patinando”
Según su relato, el problema se hizo evidente mientras avanzaban las distintas categorías. Los vehículos más lentos ya mostraban dificultades para mantenerse sobre la superficie, mientras que los autos de mayor potencia también comenzaban a perder adherencia.
El piloto explicó que observó la situación tanto desde el interior del circuito como desde el sector externo y consideró que el Zonda y la tierra habían generado un escenario peligroso.
Según su reconstrucción, el Chevrolet 400 perdió el grip -es decir, el agarre de las ruedas sobre la pista- durante la tirada y comenzó a desplazarse hacia un costado. El piloto sostuvo que, en esas condiciones, recuperar el control de un vehículo se vuelve extremadamente difícil.
“Cuando se va, es imposible. Tenés suerte de poderlo acomodar”, afirmó.
El momento en que se perdió el control
El testimonio también reconstruyó lo que observó durante el accidente que terminó con la muerte de Morena González. El piloto aseguró que vio cómo el Chevrolet 400 se puso de costado por la tierra acumulada en la pista y que el conductor no pudo recuperar la trayectoria.
Para el corredor, el impacto contra la estructura fue determinante. Según explicó, el vehículo terminó golpeando entre las columnas, en una zona que consideró más vulnerable de la pared, y alcanzó el sector donde se encontraba el público.
La joven de 18 años sufrió heridas graves y permaneció internada durante dos días en el Hospital Central antes de morir. Otras tres personas también resultaron heridas en el accidente.
La postura del piloto
El corredor también se refirió a las primeras sospechas que apuntaron contra quien manejaba el Chevrolet 400 y sostuvo que, desde su experiencia, siempre lo había visto como un piloto en “condiciones de competir”.
“No es fácil querer correr, como dicen todos, con alcohol o con sustancia”, en alusión a la hipótesis de que el conductor del accidente hubiera corrido en estado de ebriedad. Por el contrario, describió que un piloto necesita estar con sus sentidos plenamente activos para poder ingresar a la pista y largar una competencia.
En este punto, su apreciación coincidió parcialmente con un dato que ya forma parte de la investigación: el examen toxicológico realizado al conductor dio negativo. Ese resultado fue incorporado a la causa que busca determinar cómo ocurrió el accidente.
De todos modos, el propio piloto aclaró que no puede determinar si existió un desperfecto mecánico en el Chevrolet 400 y que esa cuestión deberá ser establecida mediante las pericias correspondientes.
“Yo no decidí seguir corriendo”
Uno de los aspectos centrales de su testimonio fue la decisión que tomó antes de la tragedia.
El piloto contó que, a medida que aumentaba el viento, observó que la situación del circuito empeoraba. Por ese motivo decidió retirar su vehículo y dejar de participar.
“Yo no decidí seguir corriendo. Dije: se complica, el auto va en el aire, no está para seguir corriendo, fui y lo cargué”, relató.
