“Me pusieron el goteo, me dijeron que era lo mejor para inducir el parto. Caminé 12 horas por el hospital sin tener dilatación. Cuando llegó el momento de tener a mi bebé estaba agotada y dolorida y lo que me dijo la partera fue: ‘Cuando abriste la piernas para que te hicieran esa criatura no te quejaste”, estos son los recuerdos que tiene María Amalia de su primer y único parto. Actualmente, la mujer tiene 40 años y no quiso volver a tener hijos por ese momento que debió atravesar hace 10 años, en una clínica privada de Mendoza.

Desde la Dirección de la Mujer (ex Oficina de Asistencia Jurídica de Violencia contra la Mujer) aseguraron que los casos que tienen son aislados ya que falta difusión sobre este tipo de maltrato. “Tenemos dos o tres casos que estamos tratando. El problema de la violencia obstétrica es que está invisibilizada y la causa puede ser por los lugares donde ocurren”, analizó Estela Spezia, titular de esa oficina dependiente de la Suprema Corte de Justicia.

La violencia contra la mujer puede afectar la vida, la salud o la integridad física de la persona. La más popular es la violencia física o psicológica pero, muy poco se conoce sobre la violencia obstétrica. Esta problemática que acontece durante el proceso del embarazo, el trabajo de parto, el parto y el posparto es sufrida principalmente por las mujeres, pero también por el entorno familiar.

Uno de los casos que causó conmoción recientemente fue el de Sofía, una joven de 17 años, que debido al maltrato obstétrico que sufrió durante el parto, perdió a su hijo a los cinco días de nacido. Ella quedó con graves lesiones físicas y psicológicas y se lamenta porque nunca pudo tenerlo en brazos mientras estaba con vida.

El concepto de la violencia obstétrica incluye un trato deshumanizado de parte del profesional que asiste a la mujer, donde prima la jerarquía. Un abuso en la medicalización, darle una orientación anormal a un parto de bajo riesgo, lo que origina pérdida de la autonomía, la intimidad y la capacidad de tomar decisiones tan básicas como la postura que le acomoda a la mujer durante el trabajo de parto. También incluye el no asistir oportuna y eficazmente las emergencias obstétricas; obstaculizar el apego precoz del niño o niña con su madre sin una causa justificada; practicar el parto por vía de cesárea, existiendo condiciones para un parto natural, sin obtener el consentimiento informado de la mujer.

Según los psicólogos, trabajadores sociales y abogados especializados en tema de violencia de género, el maltrato obstétrico se fortalece por el “miedo de las pacientes a quejarse y que luego se venguen”. Pero también a que “se considera parte del ritual del parto ser maltratada por los profesionales”.

Desde la Fundación Accionar afirmaron la teoría de Spezia sobre la naturalización e invisibilización de este tipo de maltrato. “Se da en cualquier hospital público o privado. El nivel social no tiene absolutamente nada que ver y son algunos médicos y profesionales de la Salud que se sienten intocables y por este hecho abusan de las mujeres”, dijo Vilma Jilek, presidenta de esa institución sin fines de lucro.”

Inclusive la propia Jilek aseguró que su hija fue víctima de violencia obstétrica en un conocido hospital privado ubicado en Guaymallén. “Hay muchos casos que no implican gravedad pero que definitivamente terminan siendo violencia. En la Fundación estamos trabajando con un grupo de adolescentes que son maltratadas cuando van a los controles. Esta es una problemática que hay que trabajar en las universidades, en los hospitales y en todos los ámbitos profesionales”, expresó Jilek, quien consideró que en los cursos prepartos se deber incluir este tema. Además, adelantó que desde su institución están capacitando un grupo de psicólogos y trabajadores sociales que recorrerán los hospitales informando a las mujeres sobre este de maltrato.

 

Mala praxis o violencia obstétrica

Carolina Jacky es una conocido abogada local especializada en violencia de género y confirmo que los casos de este tipo son escasos ante la Justicia ya que son confundidos con mala praxis. Esto es lo que ocurrió con Sofía ya que cuando la madre de la adolescente hizo la denuncia, quien la recibió le dijo que era un caso de “mala praxis”.

“Lo que le ocurrió a esta adolescente es violencia de género. Hay un bebé muerto y ella tiene lesiones gravísimas. Cuando una víctima quiere hacer la denuncia muchos abogados te aconsejan que no te metas porque los médicos son una corporación desconociendo que la Ley 26.485 ampara ampliamente a las mujeres y su testimonio vale doble”,  dijo Jacky, quien confió que se necesitan médicos peritos comprometidos con su trabajo para que no sean testigos parciales en estos hechos.

Jacky detalló que la violencia obstétrica no es sólo el maltrato verbal y físico, también incluye el hecho de no informar a las mujeres sobre los procedimientos que se realizarán sobre su cuerpo, o no respetar su voluntad. “Cuando dejan a las embarazadas a punto de parir esperando dos horas para ser atendidas, también es violencia obstétrica. Hay muchos casos que no son denunciados, ya que cuando la mujer ve que su bebé está bien, prefiere no hacer denuncia”, contó la abogada.

Para la presidenta de la Fundacción Accionar esto se debe al miedo que las mujeres tienen a posibles represalias. “Cuando las mujeres se quejan, viene el castigo. O las tratan mal o no las dejan ver a sus bebés recién nacido. Es algo que cuesta creer pero es así. Igual es importante aclarar que no todos los profesionales de la Salud son iguales y que hay muchos muy buenos y que se vinculan con mucho respeto con sus paciente”, finalizó Jilek.