Según el sitio “Mi árbol” del Gobierno, las moreras son la especie más común de arbolado urbano en el Gran Mendoza. Dadas las condiciones climáticas de las últimas semanas, creció la presencia de la plaga conocida como cochinilla harinosa en estos forestales y en consecuencia, el residuo pegajoso que la misma deja.
Por eso, veredas, bancos y hasta autos ubicados debajo de estos árboles, pueden quedan con estos restos de “líquido azucarado”.
Marcos Tohmé, director de Espacios Verdes y Arbolado de la Ciudad de Mendoza, explicó que no se trata de una plaga nueva, pero aseguró que estamos en un “año particular”, en donde la climatología favorece la propagación de estos insectos de la familia Pseudococcidae.

“La cochinilla harinosa está presente en el arbolado hace tiempo. Pero estamos en un año particular, con un otoño con variación de temperatura y falta de lluvias que favorezcan la caída de las hojas. Por eso se genera esta melaza“, señaló el funcionario en diálogo con El Sol.

Además, aclaró que si bien la plaga se alimenta del forestal, no lo pone en peligro, siendo el residuo que deja lo que hace notoria su presencia en los árboles.
Cómo combatir la cochinilla harinosa
A pesar de este residuo pegajoso que genera molestia, apuntar a un control masivo no es la alternativa elegida, teniendo en cuenta que esto puede generar efectos negativos sobre otras especies de insectos que habitan el forestal.

Por eso, Tohmé aseguró que apunta a intervenciones específicas y un trabajo preventivo.
“Estamos haciendo pulverizaciones puntuales y además se debe hacer un trabajo preventivo para que la plague no se propague. Desde noviembre del año pasado estamos realizando mantenimiento de las copas de las moreras, para bajar la carga de follaje. Pero la climatología no nos está acompañando“, agregó.

Por último, el director de Espacios Verdes y Arbolado de Capital explicó que a principios de otoño suele crecer la presencia de la cochinilla harinosa, que dejará de generar el “pegote” una vez que las hojas de los árboles caigan.
