El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) oficializó este miércoles los límites mínimos de tenor alcohólico real que deberán cumplir los vinos elaborados durante la cosecha 2025, así como aquellos unificados con remanentes de años anteriores. La medida comenzará a regir a partir del 1° de junio.

Según la resolución firmada por el presidente del INV, Carlos Raúl Tizio Mayer, se establecieron diferentes valores mínimos según el tipo de vino y su procedencia provincial. Para la provincia de Mendoza, el grado alcohólico mínimo será de 12,5 % v/v para los vinos blancos, 12,6 % v/v para los tintos y 12,7 % v/v para los rosados.

En el caso de San Juan, se fijó en 12,7 % v/v para blancos y rosados, y 12,6 % v/v para tintos.

La medida se tomó tras finalizar el Control de Cosecha y Elaboración 2025, momento en el cual ya se considera técnicamente concluida la vendimia en ambas provincias. La evaluación del grado alcohólico es una norma técnica que permite ordenar y facilitar las tareas de fiscalización del sector, en cumplimiento de lo establecido por la Ley Nº 14.878.

El INV también informó que los establecimientos vitivinícolas que deseen fraccionar y acondicionar sus productos para la comercialización podrán tramitar anticipadamente los Análisis de Libre Circulación, requisito indispensable para la venta de los vinos en el mercado interno.

Asimismo, los vinos certificados como varietales quedan exceptuados de cumplir con estos valores mínimos, siempre que respondan a los antecedentes de elaboración que se presenten para su certificación, conforme a la Resolución N° 57/2024.

Por otra parte, se comunicó que los análisis realizados para los vinos de 2024 y anteriores –excepto los varietales– caducarán automáticamente 30 días después del inicio de la liberación de los vinos de la cosecha 2025. No se reconocerán aranceles por volúmenes no despachados, salvo que el vino base cumpla con los nuevos parámetros establecidos.

La resolución ya fue publicada en el Boletín Oficial y representa una herramienta clave “para la regulación y control de la calidad de los vinos argentinos, en una etapa clave para la industria vitivinícola del país”.