Sergio Massa junto a Cristina.

Hasta hace aproximadamente dos meses, el horizonte para el peronismo mendocino parecía cerrado. Pero dos hechos han insuflado un cambio de aire. Por un lado, las primeras acciones de Sergio Massa en el comando del Ministerio de Economía que han generado otra expectativa. Y, por el otro, el atentado contra Cristina, que la vuelve a colocar en el centro del ring para definir quién sube y quién no.

El massismo mendocino busca hacerse fuerte de cara a un armado provincial para 2023. En principio, ya aseguran que tienen presencia en todos los departamentos. Acá hay que mirar al Frente Renovador en perspectiva: aquella que permite evidenciar el armado que está haciendo el abogado penalista Pablo Livio Cazabán en el territorio y que se solidifica, a su vez, con la plataforma que garantiza Gabriela Lizana en el ministerio a cargo de Massa. 

Así, desde el massismo mendocino aseguran que estas primeras medidas y los resultados que en el corto plazo ha obtenido el líder del FR han generado “una expectativa favorable en el peronismo, y es lógico que pase“, destacaron desde esa fuerza.

Por eso ya suscriben que existieron “muestras de acercamiento y de simpatía en lo partidario”. Acá primero hay que ver el mapa: hoy el peronismo local puede contemplarse en al menos dos grandes corrientes, el kirchnerismo y aquellas fuerzas que no encuentran representación en el cristinismo y que van desde algunos intendentes hasta los movimientos sociales como el Evita.

Por eso, algunos referentes massistas advierten que han tenido acercamientos con agrupaciones y figuras no contenidas actualmente por el kirchnerismo mendocino. Las alusiones son varias: Matías Stevanato, el intendente de Maipú que está referenciado en Massa; pero también el lavallino Roberto Righi y los sanrafaelinos Félix.

Cazabán, en tanto, es quien articula en el territorio y procura fortalecer las bases de cara al 2023, cuando empiece el tire y afloje en serio. Ahí hay contactos con los movimientos sociales de Godoy Cruz, por ejemplo, donde abrevan Carlos Galisteo o los hermanos Martínez, enfrentados actualmente a La Cámpora. Pero también hay otros dirigentes históricos armando en Las Heras, como Rubén Miranda, o en el Valle de Uco, como Ricardo Pont.

Puntualmente, estos “acercamientos saludables”, como le denominan, se han dado a través del BICE, el Banco Argentino de Desarrollo, que ofrece líneas de producción para productores. 

A los intendentes les interesa mucho el financiamiento y eso repercute en las economías departamentales“, indicaron. Ahí es donde asoma Lizana, la única massista mendocina que hoy por hoy detenta un cargo en la superestructura de Economía, cerca de Massa. Una de las claves para solicitar financiamiento en un año electoral como el que se avecina.

Se ha acelerado la vinculación en ese trabajo, sobre todo a través de la gestión. Pero también hay un reconocimiento de que el FR tiene representación orgánica”, sostuvieron.

Esa puerta al financiamiento que abrió el massismo, fundamentalmente a través de Lizana, es un dato clave en la interna del PJ mendocino. Antes de la llegada del tigrense al Ministerio de Economía, todas las gestiones que encaraban los intendentes peronistas en la búsqueda de recursos nacionales para sus municipios, debían pasar casi obligatoriamente por las manos de Anabel Fernández Sagasti. Ahora Righi, Aveiro, Stevanato y Félix tienen otra alternativa para no tener que recurrir sí o sí a la principal referente del cristinismo en la provincia.

Se sabe que los cuatro jefes comunales no comulgan con el kirchnerismo. Por ejemplo, no firmaron la carta en apoyo a Cristina Kirchner ante el juicio que se lleva a cabo en su contra por acusaciones de corrupción en la obra pública. De ahí que la opción de evitar a Fernández Sagasti no les desagrada.

Yendo de la macro a lo micro

La apuesta del peronismo está en el ordenamiento de la economía y, principalmente, en bajar la inflación. Es la última chance del oficialismo para mejorar su suerte electoral. Si bien el último dato inflacionario de agosto no fue menos duro que el de septiembre, la recepción de las primeras medidas han sido aceptadas hacia el interior del movimiento, al tiempo que también el ministro ha cosechado gestos de apoyo por parte del empresariado y del Fondo Monetario Internacional. La aplicación del dólar soja, en las últimas dos semanas, muestran “este cambio de clima, ocultarlo sería una zoncera“, recalcaron los massistas.

Massa ha generado certidumbre y fija una ruta clara“, postulan sus delfines locales. Eso sí, también reconocen que falta mucho y que en Argentina todo puede pasar en un año. O incluso mucho antes: en las próximas semanas comenzarán a llegar a las viviendas las boletas de los servicios públicos con aumentos, debido a la quita de subsidios. Recién ahí se podrá evaluar el verdadero impacto del ajuste massista, que es más fuerte que el que se preveía.

De allí que la moneda de Sergio Massa está todavía en el aire. El viernes pasado el Gobierno presentó en la Cámara de Diputados el proyecto de Presupuesto 2023, que incluye dos proyecciones de peso: una inflación anual del 60% -la expectativa actual es que 2022 termine con un 95%- y un dólar oficial a $269,90 hacia diciembre del año próximo. Esto, a su vez, con un recorte en los subsidios, un menor crecimiento del PBI en relación a este año -2%- y una caída en el consumo privado.

En el Gobierno de Mendoza le pinchan la pelota a esta pauta: “Es poco realista, como siempre ha sido, al margen de las variables macro”, sostuvieron. En Hacienda consideran que precisamente la falta de sustento en lo real tiene que ver con que “en un año electoral, el peronismo prevea que el crecimiento viene por el lado de la exportación y la inversión, y no por el gasto público y el consumo, que es a lo que nos tienen acostumbrados“, puntualizaron.

En relación con los ajustes, que forman parte del acuerdo con el FMI, en el Ejecutivo local analizan que “si lo concentran en transferencias a provincias, estamos ya inmunizados, nunca nos han mandado nada”, pero de igual manera se muestran incrédulos en que Massa pueda cumplir con la reducción de gastos.

No todo tiene que ver con la macro. También están las definiciones micro que servirán para ordenar la interna peronista en Mendoza. En principio, antes del 10 de octubre, el Partido Justicialista tiene que llamar a elecciones para definir un nuevo armado institucional con representación de los distintos sectores. Ahí la candidata a suceder a Anabel Fernández Sagasti es la santarrosina Flor Destéfanis.

La discusión, en todo caso, que puede darse puertas adentro, pondrá a prueba al kirchnerismo para ver si abre la discusión que tiene dos cuestiones ásperas: si se reconoce cuáles fueron las responsabilidades que llevaron a una década de derrotas al hilo y si permitirá que se abran los espacios de toma de decisión.

Luego, sobrevendrá el resto de las definiciones políticas de mediano plazo. Pero más allá de que las expectativas están puestas en que Massa mejore la economía, no será la única carta. El atentado a Cristina también generó lo suyo. “Será la gran electora“, confió un ex funcionario jaquista a la salida de un café en la Peatonal.

Es que la pelea de fondo en el PJ no será por quién pueda ser candidato a gobernador, sino por el cargo a diputado nacional. Ahí aseguraron fuentes del peronismo que se mueven en el territorio, hay un anotado seguro: el senador provincial Lucas Ilardo. El resto tendrá que dar batalla para ocupar un potencial segundo lugar. Manijas sobran, pero faltan puertas.