Este 25 de agosto se conmemora a nivel nacional el Día de Ayuda a la persona con Autismo y en Mendoza existen diferentes organizaciones, dedicadas a la concientización y visibilización de la Condición del Espectro Autista (C.E.A.). Entre ellas, está la fundación Pempa, que se dedica al rescate de caballos para el tratamiento con equinoterapia.
Ubicada en Russel, Maipú, esta asociación que es presidida por Federico Sánchez realiza un trabajo en conjunto con el área de discapacidad. Vanina Moyano, Jefa del departamento de discapacidad y pensiones de la municipalidad de Maipú explicó: “El proyecto que tenemos juntos es el de Equinoterapia Inclusiva, el cual se presentó en el programa de Participación Activa y Responsable (P.A.R.), y los vecinos, mediante su voto, lograron que este proyecto quedara en primer lugar para poder ejecutarse. Tiene una gran importancia para las personas con discapacidad, ya que el contacto directo con los caballos tiene muchísimos beneficios: mejora la autoestima, el control de las emociones, aumenta la capacidad oral y gestual de las personas, mejora los reflejos, la coordinación, el equilibrio, entre otros.”
El equipo de equinoterapia está compuesto por la psicóloga Melisa Montenegro (matrícula 3580), la kinesióloga María Angela Otero (matrícula 887) Diego Videla, especialista en caballos. Además, Conzuelo, Yesica, Yeca y Jael forman parte de los voluntarios y brindan colaboración en las sesiones.
¿Por qué nació la idea de gestar esta asociación?
La idea de la asociación nace a raíz de un rescate espontáneo a fines de 2014 de una yegua carretelera ciega, que venía siendo maltratada en la zona de Guaymallén. Luego del primer rescate, nos interiorizamos en el tema y no había nadie que se encargara de la protección de los caballos en Mendoza. Poco a poco, se fue gestando un grupo de personas cada vez más organizadas, uniendo voluntades y gente que se sumó para colaborar y fue así que en Marzo del año 2015, nos mudamos al primer terreno, en el que empezamos a funcionar, que fue prestado por una familia. En julio del 2015 obtuvimos la personería jurídica y para enero del 2019 nos trasladamos al predio ubicado en Russel, lugar definitivo para nuestros rescatados y somos orgullosamente la primera y única protectora de la provincia dedicada al rescate y rehabilitación de equinos maltratados y abandonados.

¿Cómo fue el proceso de presentarlo en el municipio?
Con el municipio de Maipú empezamos a trabajar en el año 2015, donde se solicitaba el terreno para poder funcionar en un lugar propio. Se presentó el proyecto en otras municipalidades y no obtuvimos respuesta. Gracias a la buena voluntad de Maipú pudimos firmar el convenio del terreno, el cual era totalmente baldío, y con mucho esfuerzo y voluntades, pudimos limpiar el terreno, construir los corrales, el cierre perimetral, entre otros trabajos.
A partir de enero del 2019, empezamos a trabajar en conjunto, ayudándonos con servicios públicos, con maquinarias para limpiar el terreno, con fardos de pasto. Actualmente el contacto es permanente, el mayor logro fue concretar en conjunto el tan ansiado proyecto y sueño de equinoterapia, con el apoyo del intendente (Matías Stevanato) y con el área de discapacidad.
¿Cómo se realizó el rescate y la adaptación de los caballos?
Los rescates se hacen en la vía pública y en propiedad privada. Cuando es en esta última, se realiza juntando pruebas y con una denuncia en la oficina fiscal con la participación de policía rural y veterinarios, lo que lleva un proceso bastante largo que incluye allanamientos, entre otros. Con respecto a la vía pública, lo importante es el llamado al 911 y no perder de vista al animal hasta que puedan detenerlo y la gente de “Pempa” pueda llegar en apoyo a la situación. Luego se hace la denuncia y la solicitud de guarda para que el animal ingrese a nuestro predio, para poder recuperarlo, hacerle la revisión veterinaria correspondiente, la vacunación y empezar el proceso de recuperación tanto física como de alma. Con respecto al cuidado, están nuestros caseros, que durante la semana se encargan de la alimentación, el agua, la limpieza de los corrales, curaciones, sacarlos a caminar.
¿Cuántos niños asisten actualmente?
Estamos trabajando con 12 pacientes. Que se enteraron por publicaciones realizadas en las redes sociales, y la mayoría, por comentarios entre los padres, sobre el inicio de la terapia.

¿Cómo se llevan a cabo las actividades?
La equinoterapia es un tipo de terapia que sale de lo convencional, donde el encuadre de trabajo implica el aire libre, el contacto con la naturaleza y sobre todo con los equinos. Todo este contexto, que sale de las clásicas sesiones en cuatro paredes, es lo que permite que los canales receptivos se encuentren con mucha más apertura, por lo cual tiene un impacto directo y casi inmediato a nivel sensorial y cognitivo de todo lo que transmite el contacto con el animal y la monta en sí.
Fomenta la capacidad de adaptación, aprendizaje, destrezas, orientación espacial y estimula todas las áreas cognitivas. Por otro lado, incentiva la sociabilización y aumenta la capacidad de interacción, generando mayor autoestima, valor y seguridad. Cada sesión consta, por lo general, de 40 minutos.
La sesión inicia con la llegada del paciente, nos saludamos, buscamos el material de trabajo (todos los elementos para montar) como así también los recursos terapéuticos o los juegos que se utilizarán ese día, (dependiendo la discapacidad del paciente). Luego, buscamos el caballo, lo cepillamos, lo llevamos a la rampa, montamos, hacemos los ejercicios, después bajamos, premiamos al equino con comida y nos despedimos. Cabe destacar, que la mayoría de nuestros pacientes, inician realizando monta doble, es decir, acompañada por uno de los profesionales (Meli o Angie), ambos montados, mientras que el resto del equipo acompaña desde abajo y Diego llevando al caballo.
El primer paso es establecer vínculo con los terapeutas, habituarse al lugar, los ruidos y al contacto con los animales. Es por eso que el primer mes (en algunos casos un poco más, hasta que observamos que el paciente está preparado y no tiene miedo), se trabaja de abajo. Desde jugar en el corral con el caballo, sacarlo, cepillarlo, acariciarlo, pasearlo con una soga, darle de comer, que tome agua. Por otro lado, también utilizamos la rampa como recurso lúdico, para ir afianzando la seguridad de la plataforma, tanto en el paciente, como en el equino. Además utilizamos un simulador de caballo donde realizamos los ejercicios de subir y bajar y vamos regulando la postura, que deberían ir adoptando, a la hora de montar.
Hasta ahora ¿cómo pueden definir el trabajo realizado?
Genera tal satisfacción en los chicos y en nosotros como profesionales y voluntarios que las palabras no alcanzan. Hay que vivirlo. Si bien, llevamos poco tiempo realizando la terapia (fines de junio), vemos evolución en los chicos, sesión a sesión. Al día de la fecha, todos nuestros pacientes ya lograron montar, algunos aún con monta doble (los más pequeños) y otros solos. Día a día realizan una interacción nueva, una palabra nueva, un ejercicio, además de ir respondiendo a todos los desafíos que les vamos proponiendo, en mayor o menor medida, dependiendo del caso. Tenemos un equipo de trabajo hermoso, el apoyo incondicional de los papás y equinos que son maravillosos con los chicos, y con el trabajo que hacen.

En sus redes hacen convocatorias para apadrinar y ayudar a la Asociación. ¿De qué manera se pueden comunicar las familias y personas interesadas en brindarles apoyo?
Como siempre decimos, toda ayuda suma, todo granito de arena, tanto de la gente que quiera apadrinar, hacerse socio o sumarse como voluntario donando alimentos, materiales, sogas, todo suma. Nos pueden contactar a través de nuestras redes sociales, en Facebook, en Instagram, también a través de nuestro correo, siempre contestamos los mensajes.
El contacto con animales trae varios beneficios:
– Mejora de la autoestima y el control de las emociones.
– Avance de la capacidad de atención.
– Fomento de la autonomía y autocontrol.
– Fortalecimiento de la memoria.
– Mejora y aumento de la comunicación oral y gestual.
– Evolución de los reflejos, la coordinación y el equilibrio.
– Fortalecimiento de la musculatura y ayuda de la relajación.
– Regulación del tono muscular y la coordinación.
– Perfeccionamiento de la destreza motora y de la postura.
En personas con autismo la equinoterapia fortalece lo relacionado con la comunicación, el comportamiento y las destrezas motoras. Martin, tiene 10 años (diagnosticado con autismo) y junto a su mamá Flavia Lombardi, asiste a “Pempa”, y comentó parte de sus experiencias: “siento muchas cosas lindas, muchas cosas hermosas, cuando estoy en la montura me siento genial, cuando terminamos de montar regresamos a la rampa y le damos su premio al caballo, le damos pasto o zanahorias, la piel del caballo es tan suave y tranquila, cuando estoy con los caballos me siento contento.”
– Correo electrónico: asociacionpempamendoza@gmial.com
– Instagram: @caballospempa
– Facebook: Asociación PEMPA
