Los tradicionales puestos de choripanes de Mendoza, ubicados bajo el puente de la Costanera en el límite entre Godoy Cruz y Guaymallén y a metros del estadio Feliciano Gambarte, atraviesan momentos de incertidumbre y tensión. Sus trabajadores fueron “desplazados” por la barra de Godoy Cruz durante los días de partido, en medio de un vacío legal y sin control municipal, que hace tiempo acarrea la zona.
El puesto de choripanes más famoso de la zona, los “Choris de Matilde” tiene 36 años de historia. Fundado por Matilde, hoy es administrado por sus ocho hijos. Durante los fines de semana, los carritos reciben a familias, turistas y grupos de amigos que buscan vivir la experiencia de lo que es ya un clásico mendocino. Sin embargo, los días en que juega el Tomba, el panorama cambia totalmente.
Los dos proyectos de ley que buscan ejercer mayor control sobre funcionarios públicos mendocinos
Ingresaron a Legislatura dos iniciativas que tienen un objetivo común: ejercer más control sobre quienes ocupan cargos en el Estado. A través de modificaciones en las leyes de Ética Pública y de Seguridad Vial, los proyectos buscan cerrar “zonas de opacidad”…
En diálogo con El Sol, desde Matilde indicaron que “vinieron los hinchas a quedarse con la zona durante los días de partido y se ubican en nuestro lado del puente. Del sector de enfrente (Choris Rafa) no se pone nadie a vender”.

Una situación similar fue vivida por Paulo, encargado de los “Choris Rafa”, quien explicó las complicaciones que surgen cuando hay partido el Tomba: “Cuando juega Godoy Cruz no podemos trabajar porque se pone la barra y, además, por una disposición del operativo de seguridad. Estos hinchas dominan la zona una vez que finaliza el encuentro del equipo. Lo hacen solo durante ese día, el resto trabajamos con normalidad nosotros”.


El vacío legal
El conflicto se agravó porque el espacio no tiene una jurisdicción municipal clara. Al tratarse de un puente, está bajo la competencia de Vialidad provincial e Irrigación, por ende las comunas de Godoy Cruz y Guaymallén no pueden otorgar habilitaciones comerciales ni realizar controles bromatológicos o de seguridad.
Bajo este punto, el director general de Relaciones con la Comunidad, Hernán Amat, indicó que durante los días de partido no dejan ubicar a nadie en ese sector puesto que es un requerimiento del operativo de seguridad: “No los dejamos instalarse ahí (a los carritos de choris) los días de partido. Si bien desde el Ministerio de Seguridad no controlamos eso (en el día a día), lo hacemos cuando juega Godoy Cruz por cuestiones de cuidado”.
Este panorama llevó a que los comerciantes gastronómicos estén en una suerte de “tierra de nadie”, sumado a que no existe una certeza de si realmente se están cumpliendo los estándares sanitarios y de seguridad.
