La prohibición del juguete Squeezy Dumpling en Argentina generó preocupación entre comerciantes y consumidores luego de que el Gobierno nacional ordenara su retiro inmediato del mercado por representar un “grave riesgo químico” para la salud. En Mendoza, el presidente de la Cámara de Librerías y Jugueterías, Gustavo Fernández, sostuvo que todo indica que el producto podría haber ingresado al país por canales ilegales, evitando los controles obligatorios.

La medida fue adoptada después de que análisis oficiales detectaran que el juguete contenía una concentración de benceno cuatro veces superior al máximo permitido por la legislación argentina.

La situación de Mendoza

Gustavo Fernández explicó que toda mercadería importada de manera legal debe atravesar un proceso de autorización y control antes de llegar a los comercios.

“Cada una de las mercaderías que entra a la Argentina debe presentarse ante los organismos correspondientes para su autorización. Allí se realizan chequeos para verificar que el producto esté en condiciones y sea apto para su comercialización”, señaló.

En ese sentido, consideró que el caso del Squeezy Dumpling presenta características que hacen pensar en un ingreso irregular al país.

“Es muy posible que este producto haya entrado por canales ilegales. Cuando un juguete ingresa legalmente cuenta con las autorizaciones y el número correspondiente en su etiquetado. Lo más probable es que este producto no tuviera esa documentación”, indicó.

Fernández explicó que, tras una denuncia, los organismos de control realizaron las inspecciones correspondientes y detectaron las irregularidades que derivaron en la prohibición.

“Seguramente esa mercadería ingresó sin las verificaciones correspondientes. Puede ocurrir que alguna vez falle el sistema, pero no debería pasar. Todo indica que este producto entró por canales no legales”, afirmó.

Por qué el Gobierno prohibió el juguete

La investigación comenzó luego de una denuncia presentada por la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ).

Los estudios realizados sobre el producto determinaron que el Squeezy Dumpling, un juguete de polímero plástico con forma de gyoza, contiene 20 miligramos de benceno por kilogramo, cuando la normativa argentina establece un límite máximo de 5 mg/kg.

Las autoridades advirtieron que el benceno puede ingresar al organismo tanto por contacto con la piel como por inhalación, sin necesidad de que el juguete sea ingerido, por lo que representa un riesgo especialmente para los niños.

Las irregularidades detectadas

Además del elevado contenido de benceno, la inspección oficial detectó otras faltas que incumplen la normativa vigente.

Entre ellas se encuentran:

  • La ausencia del Marcado de Conformidad obligatorio.
  • La falta de identificación del importador responsable.
  • La inexistencia de advertencias e instrucciones de seguridad en idioma español.

Desde la Subsecretaría de Defensa del Consumidor indicaron que estas omisiones impiden identificar al responsable del producto en caso de que se produzca algún incidente.

Cómo identificar un juguete seguro

El presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, Matías Furió, recomendó a las familias revisar detenidamente el etiquetado antes de adquirir cualquier juguete.

Según explicó, un producto seguro debe contar con tres elementos fundamentales:

  • Los datos completos del importador responsable, incluyendo nombre, razón social y CUIT.
  • Advertencias e instrucciones de uso en idioma español.
  • El Marcado de Conformidad, identificado mediante un código QR con las siglas AR y dos tildes.

“Si alguno de esos tres elementos falta, no lo compren. No importa si el juguete es viral, tiene un precio atractivo o parece seguro. Sin esos datos, no hay nadie que responda si ocurre un problema”, advirtió Furió.