Cristina Fernández de Kirchner y Anabel Fernández Sagasti.

Hay figuras que son ordenadores del discurso. Cada vez que hablan, marcan fuertemente la agenda hacia el interior de sus fuerzas y hasta performan algún viraje. Cristina Kirchner y Mauricio Macri operan en ese sentido para darle dinámica a sus internas partidarias. Y marcar, por supuesto, un horizonte. Macri lo hace más seguido y en la semana adelantó que tendrá que ordenar mesa chica del PRO antes de que la conflictividad vuelva inestable a la fuerza que tiene los candidatos presidenciales más potentes de la oposición. Y Cristina, cada vez que reaparece en público, da un cóctel entre el sermón, la autorreferencialidad y la promesa. Lo que dicen tiene sus efectos en Mendoza.

El Partido Justicialista mendocino viene enfrascado desde hace dos semanas en una pulseada que está por resolverse y da una pauta del armado político hacia 2023. Empezó con Matías Stevanato desafiando los designios de Anabel Fernández Sagasti y Carlos Ciurca. El conductor de Maipú tenía el apoyo de otros intendentes disconformes con el liderazgo del cristinismo en lo partidario, pero terminó bajándose del ring.

Ver también La curva que se comió el peronismo mendocino de pura cepa

Debido a aquel escenario de hace apenas siete días, tanto Emir Félix como Roberto Righi rechazaron participar del forzado esquema de unidad provincial que propuso Unidad Ciudadana y decidieron ir a internas en sus propios departamentos, algo que en otras circunstancias no se hubiera discutido.

Pero una catástrofe -las heladas tardías- hizo que este sábado Sagasti como su sucesora, Flor Destéfanis, decidieran bajar las listas que impulsaban en esos territorios gobernados por los dos intendentes peronistas. El gesto fue comunicado el viernes por la noche y oficializado el sábado por las redes sociales. Con miles de productores mendocinos que sufrieron daños, entendieron que el peronismo no puede estar perdiéndose en este tipo de compulsas.

La política tiene que convertirse en la solución a los problemas de nuestra gente. Esta semana vivimos una de las helada tardías más fuertes de la historia. Frente a un Gobernador que se desliga de sus responsabilidades, nosotros gestionamos ante la Nación una pronta solución.

— Flor Destéfanis (@MFlorDestefanis) November 5, 2022

No implica, por otra parte, que la unidad esté resuelta de este modo. Por el contrario, desde el Sur advirtieron que no formarán parte del esquema provincial que propone Sagasti, ni tampoco abrirán la lista para incorporar a los militantes de ésta. Hay una crítica de fondo que da fuerza a la decisión de los intendentes de apartarse, al menos por ahora, del cristinismo mendocino. “Nunca hemos sido partícipes de las decisiones políticas, aunque alguna vez nos han consultado“, agregaron tomando distancia de la cúpula del PJ.

Con este esquema partidario de conducción ultracristinista, el PJ mendocino cumplirá en 2023 una década sin haber ganado una elección provincial. Un récord que quizás no se explique exclusivamente en que Mendoza es una de las provincias donde más rechazo hay al kirchnerismo y a La Cámpora, en particular, sino también en la forma de construir el consenso puertas adentro.

Los gestos desafiantes

Por su parte, Stevanato terminó compartiendo un lugar en la lista contra la cual iba a rivalizar como congresal nacional, junto a otras figuras de su grupo. Maipú ha sido el escenario donde las contradicciones del peronismo más se han notado. Uno de los hechos que llamó la atención fue la queja del diputado bermejista Duilio Pezzutti. Hay quien considera que los mensajes críticos hacia la intendencia tienen que ver conque Pezzutti estaba construyendo el camino para llegar al sillón que hoy ocupa precisamente Stevanato.

Pero a su vez, lo de Pezzutti hizo pasar desapercibido otro gesto desafiante hacia el joven intendente de Maipú previo a la interna por la conducción partidaria. Hace apenas unas semanas, la concejal Florencia Décima renunció a la presidencia del bloque del FdT en el Concejo Deliberante. Al frente ahora está alguien más cercano a Stevanato, Yamila Cerezo.

Décima viene de la cantera de La Cámpora, lo que muestra la tensión política en ese departamento. Habría más de una razón: en principio, una falta de comunicación entre el jefe comunal y quien era la voz del oficialismo en el legislativo. “El Matías está demasiado confiado en que le dan los números“, definieron.

Otras miradas aducen que Décima dimitió para meter presión ante la candidatura del intendente en el PJ. Y una tercera versión, la del aislamiento por ser precisamente de La Cámpora.

No es el único departamento donde entre compañeros han mostrado los dientes. Otro escenario donde le hicieron frente al cristinismo sigue siendo Godoy Cruz, donde se desató una guerrilla de impugnaciones. Tras la renuncia de Stevanato, las fuerzas del PJ ortodoxo decidieron no competir. El único que presentó lista fue el abogado Emilio Caram, pero su intento fue impugnado por el oficialismo partidario.

Ver también El PJ disidente se bajó de la interna, pero le dará pelea al kirchnerismo en 2023 

Se autoperciben el Barsa, tienen jugadores jóvenes, armaron el fixture, son amigos de la FIFA y del árbitro, juegan de local con hinchada propia en tu estadio” graficó Caram ante el rechazo de la cúpula para que no haya internas en el bastión original de La Cámpora. Su presentación fue rechazada por la Junta Electoral que preside Patricia Fadel.

Hasta ahora sólo habrá competencia en Rivadavia y Tupungato aunque los más realistas asumen que “nadie quiere internas en un Mundial” y menos para movilizar un aparato que cuenta con apenas 2 mil afiliados.

En tanto, el Frente Mejor Godoy Cruz, que reúne a los Martínez, el carmonismo y los movimientos sociales emitió un comunicado donde señalaban cómo se daban las negociaciones para aplacar los ánimos y lograr la unidad. “‘… Si no aceptás las condiciones te enfrentamos…’ dirigidas a los compañeros intendentes, sin siquiera respetar que, a diferencia de ellos, los compañeros intendentes ganan elecciones“, señalaron de manera incisiva contra el cristinismo.

El efecto Tero

Este es el estado de estrés político que hay en el justicialismo en una etapa preelectoral. Y en esa instancia, Cristina volvió a hablar desde el púlpito hacia abajo.

Esta es la segunda temporada“, reflejó un referente de los movimientos sociales en Mendoza respecto a las apariciones de CFK. “En la primera fue contra (Martín) Guzmán“, recordaron, pero señalaron como “previsible” que quiera volver a protagonizar debido al escenario crítico, por un lado, por la economía y, por otro lado, por el liderazgo de Alberto Fernández.

Mientras ya prepara otro acto luego del escenario que le prestó la UOM el viernes, el discurso de la vicepresidenta observa el horizonte electoral cada vez más cercano de 2023. Y, en parte, la construcción de Unidad Ciudadana en Mendoza para reforzar su conducción política en el partido, tiene en gran medida que ver con esto

Por eso, para los observadores de estas secuencias, el discurso ordenador de CFK en Mendoza no debería traer grandes cambios. “Miran con buenos ojos lo que sucede en la provincia”, marcaron por un lado. En otras palabras, este protagonismo de Cristina en el escenario nacional “confirma” a su vez la hegemonía de Sagasti y Ciurca en la provincia.

Pero por otro lado, también dan cuenta de cómo juega la ex presidenta con los tiempos en su calidad de electora, pero al mismo tiempo mientras el ultracristinismo le demanda volver a ser candidata: “Si algo ha demostrado Cristina es creatividad. La veo 100% Cristina. Es imposible anticipársele. Es la única jugadora que tiene a la vista todas las piezas en el tablero“. Una descripción que la pone en el lugar del Gran Hermano peronista.

En efecto, hoy nadie puede asegurar -ni siquiera Máximo K- que Cristina será candidata. Así, en el discurso también rescató la figura del ministro de Economía, Sergio Massa. “Le dio un fuerte respaldo, el nivel de reproche que se esperaba fue más bajo”, ponderaron. Incluso hoy la figura de Massa es salvada por el kirchnerismo, que publicitó su visita a la provincia este lunes para dar asistencia de Nación a los productores afectados por las heladas.

Con Massa, advirtieron en una de las lecturas que se han hecho en estos días, Cristina ensaya un “Efecto Tero”. En una de las discusiones que se pudo escuchar por estos días es que lo está posicionando para una potencial fórmula con el ministro de Interior, Wado de Pedro. Aunque eso implica que “grita acá, pero pone los huevos en otro lado“. 

Así, para lo que prefigura un 2023 con un peronismo mendocino dividido, es difícil contemplar la unidad. “Tendría que haber un enorme esfuerzo por parte del PJ no kirchnerista, que hoy no se ve“, remataron.