En 2002 fue declarada bien integrante del Patrimonio Cultural de la Provincia, durante años perteneció al municipio capitalino y en 2012 fue transferida a la Provincia. Se estima que en dos meses la casona abrirá sus puertas al público. Sólo restan terminaciones y algunos detalles finos. Hasta el momento la obra está avanzada en un 96%.
La casona ha sido restaurada para que recupere su aspecto original y se utilice como museo, donde albergará las obras del artista plástico Carlos Alonso, entre otros exponentes locales.
En un principio, el plazo de ejecución de la obra era de 12 meses, previsto su final para el 2015. Pese a los trabajos, la misma se detuvo y este año continuó llegando en dos meses a la conclusión del trabajo.

“Estamos ansiosos por abrir las puertas al público. Fue un trabajo muy minucioso y detallado que realmente valió la pena la espera. Sin dudas, este museo será uno de los más admirables de la provincia, incluso, del país. La gente no tendrá que ir al exterior para disfrutar de maravillas arquitectónicas como estas”, dijo a El Sol Iñaki Massini, inspector técnico de la obra.

Un verdadero patrimonio cultural
Los trabajos que se han realizado están divididos en dos frentes: uno correspondiente al nuevo edificio, de corte moderno pero con líneas arquitectónicas compatibles con la mansión.

“Este espacio estará detinado para salas administrativas, de exposición y también para el dictado de cursos y talleres de arte. Se estima que la obra de Carlos Alonso se instalará en estas salas y será un gran atractivo para que disfruten los amantes de su obra”, anticipó Massini.
El espacio, ya casi listo para ser utilizado, cuenta con tres niveles, terraza, amplias salas y hasta una terraza. También dispone de un elevador para que las personas con discapacidad puedan también disfrutar de las obras.

El segundo frente es la mansión propiamente dicha. “Aquí se ha hecho un gran trabajo de remodelación de molduras de techos, carpintería y herrajes y, lo más importante, tal vez, lo que más tiempo llevó fue la recuperación y puesta en valor de los bienes y elementos de la casa, como las ornamentaciones, puertas, molduras, vitraux, escaleras y herrería”, contó Pietro Canepuccia, experto en conservación arquitectónica y restauración del Patrimonio Cultural.

Canepuccia junto a la pintora Cristina Sonego han sido los responsables en restaurar la casona. En total han intervenido 667 m2 y se ha logrado rescatar elementos históricos sin precedentes. “Las baldosas han quedado intactas. Son las mismas de su creación que data de más de 100 años, algo maravilloso”, manifestó Canepuccia.


“Se rescataron las pinturas originales de las lozas, tal como se ha hecho en el Museo Fader. Se despegó la pintura, se la guardó y una vez que se colocó la loza nueva se la insertó. Las flores y molduras estaban recubiertas en oro y plata, algunas se rescataron y otras se hicieron sacaron copias de las originas y se colocaron”, contó el experto en Conservación arquitectónica y restauración del Patrimonio Cultural.

“Estructuralmente la casona no estaba reforzada, por lo que se adaptó al código del sismo actual. La casa fue inaugurada en 1912 y, si bien tiene armaduras los coeficientes que exige el código actual no son necesarios. El deterioro de la cubierta del techo trajo aparejado serios problemas en la loza, las cuales fueron todas cambiadas y reforzadas”, dijo Canepuccia.
Según han referido los especialistas, hubo un trabajo de más de 100 columnas removidas. El costo inicial estaba estimado en 23 millones de pesos y hoy se habla de una inversión final de 50 millones.

“Ha sido un proceso muy lento que se inició en el 2014, tuvo un parate en el 2016 y se continuó este año y ya estamos muy próximos a terminar. Faltan detalles finos, pruebas de hidráulica, de aire acondicionados, calefacción, sanitaria, es muy poco pero estimamos que en dos meses estará todo terminado”, culminó ansioso Massini.
