El Esperanza, el barco más grande de la flota de Greenpeace, arribó a fines de diciembre al país. La primera ciudad que visitó fue Mar del Plata, luego Rosario hasta llegar a su destino final que fue la Ciudad de Buenos Aires para zarpar posteriormente hacia Sudáfrica.
En Puerto Madero, cinco mendocinos que son voluntarios tuvieron la oportunidad de abordar la embarcación y recibir a más de cinco mil visitantes a los que informaron sobre los objetivos de la ONG internacional. Para Daniel Navarro, Sergio Bossio, Abigail Pelayes, Patricia Calatayud y Daniela Baca Coria será una experiencia que jamás olvidarán.
“El objetivo de la visita es denunciar que Argentina se encuentra en emergencia forestal. El país está entre los 10 que más bosques destruyen en el mundo. Esto ocurre, entre otros motivos, porque no se cumple la Ley de Bosques sancionada en el 2007. A pesar de la ley, desde su sanción se destruyeron 600 mil hectáreas de bosques protegidos”, contó Daniela, quien es voluntaria desde hace tres años cuando se creó el grupo local.
El buque está al mando del capitán argentino Daniel Rizotti, activista de Greenpeace desde hace 20 años, condenado en el 2005 por protestar contra la guerra en Irak a bordo de otro barco de Greenpeace, el Rainbow Warrior.

“Ser voluntario significa donar tu tiempo en pos de la construcción de un planeta más sano y en paz. Creemos que podemos concientizar a la gente para que comprenda que no tenemos otro planeta y que si no lo cuidamos destruimos flora y fauna. Apoyamos y llevamos a cabo campañas de Greenpeace Argentina y a nivel global para proteger ecosistemas y resguardar la biodiversidad de lugares amenazados”, puntualizó Baca Coria, quien hasta vigiló la embarcación desde las 22 domingo 17 hasta las 3 de la madrugada del lunes 18.
“La custodia estaba buena, lo que si había que ingresar a todas las partes del barco con el miedo de que podía pasar algo. Y si llegaba a ocurrir, teníamos que llamar al marinero que estaba de guardia y buscarlo en su camarote. Ingresábamos a la sala de máquinas, allí hacía mucho calor y había mucho ruido. El resto de la tripulación dormía mientras nosotros vigilábamos”, dijo la mendocina.

Según comentó la joven, el tour consistía en distintas estaciones antes de ingresar al barco: “Había un túnel sensorial donde la gente podía ingresar y sentir la experiencia de estar en un bosque. Luego pasaban a la siguiente estación donde se proyectaba un video de la campaña nacional de bosques que lleva 20 años en Argentina, todo el proceso para defender los bosques nativos. Luego pasaban por la carpa de movilización pública donde hacíamos que los visitantes se pusieran en el rol de activista, sentándose en un inodoro como los voluntarios lo hicieron en la Casa de Gobierno de Salta”.
El barco estuvo abierto al público y los cinco mendocinos ayudaron a recibir más de 5.500 personas a las que les insistieron sobre la tala de los bosques y sus terribles consecuencias: “Las inundaciones crecen y a su vez influyen en el cambio climático”.

Con respecto a la muerte de los animales del Zoológico mendocino, los voluntarios de Greenpeace dijeron que están al tanto de las noticias y que la ONG apoya la reconversión del paseo en un Ecoparque: “Juntamos alrededor de 15.000 firmas para que se apruebe el proyecto de ley creado por siete organizaciones locales mendocinas”, aseguró Daniela.
Y agregó: “Los recursos de Greenpeace son limitados y las campañas que se realizan son aquellas que afectan a nivel global, ecosistemas o que pueden afectar la biodiversidad o especies amenazadas como las ballenas. Greenpeace no hace campañas o no interviene por animales en particular como sería el caso de un zoo. Lo que si se brinda apoyo y una plataforma para que las personas puedan crear sus propias campañas. Greenpeace los asesora para que la campaña tenga éxito y cada uno pueda resolver problemas a nivel local. La plataforma se llama hagamos eco. www.hagamoseco.org“.

