El director de la consultora Sociolítica, Roberto Stahringer, analizó en una entrevista radial en LVDiez los resultados de su más reciente estudio sobre las tendencias políticas en el país. Y, entre otras cuestiones, sostuvo que si bien Cambia Mendoza tiene un desgaste lógico que ha provocado una merma en el respaldo, pero en un contexto donde hay una caída en la voluntad para ir a votar.

Al analizar el contexto provincial, el director de Sociolítica definió al electorado mendocino como “conservador, amante del orden y la previsibilidad”, características que, según explicó, supo capitalizar el frente Cambia Mendoza desde su irrupción como alternativa al peronismo.

“Lo que supo hacer Cambia Mendoza es encarnar eso, después de un escenario bastante crítico al respecto”, afirmó, aunque reconoció que el oficialismo local enfrenta ahora una etapa de desgaste lógico tras más de una década en el poder.

A pesar de ello, Stahringer consideró que Cambia Mendoza sigue siendo la opción local más sólida, aunque con una disminución progresiva del respaldo electoral.

“No creo que el oficialismo se haya quedado sin ese caudal político que le ofrecía ‘la revolución de lo sencillo’. De los frentes que existen hoy, es el que más respaldo tiene, aunque no alcanza niveles como para sentir un cimbronazo importante”, sostuvo.

Sin embargo, advirtió sobre una baja generalizada en la intensidad del electorado: “Hay una caída en la voluntad de ir a votar, lo que nos preocupa mucho, y también en el respaldo a las diferentes alternativas electorales. Cambia Mendoza obtuvo el 36% de los votos afirmativos en 2023. Eso marca una baja en la lógica de respaldo”, indicó.

Por último, Stahringer reflexionó sobre las dificultades para que surjan proyectos transformadores en un escenario con figuras políticas que se repiten desde hace años.

“Hace mucho que hablamos de las mismas personas. Frente a eso, la pretensión de hacer grandes cambios o rupturas es difícil, porque no hay una voluntad expresa de bancar esos procesos. Sobre todo si generan molestia o niveles de incertidumbre”, concluyó.

La familia radical o peronista ya fue: las nuevas tendencias electorales

Entre sus conclusiones más destacadas, planteó un escenario marcado por el declive de la identidad partidaria tradicional, el surgimiento del personalismo como factor decisivo y la consolidación de alianzas como formato dominante en la política argentina actual.

“Ya no existe la pertenencia partidaria en el sentido clásico, de una suscripción única que se alimenta de una identidad, ideología o herencia”, aseguró Stahringer, quien explicó que estas afinidades, que antes se transmitían por generaciones —como en el caso de las llamadas “familias peronistas” o “familias radicales”— han perdido fuerza frente a nuevas formas de vinculación con la política.

En ese sentido, remarcó que la ciudadanía se comporta cada vez más como consumidora de opciones políticas, y que la irrupción de la Alianza que llevó a Fernando de la Rúa al poder en 1999 fue el punto de quiebre de las estructuras tradicionales.

“Entramos en una etapa de crisis de identidades. Eso nos llevó a un proceso de dificultad de los partidos para representar a grandes masas”, indicó. A su juicio, esta transformación derivó en la necesidad de conformar alianzas para lograr niveles mínimos de representatividad en los nuevos escenarios electorales.

Stahringer también subrayó la creciente importancia del personalismo en la política contemporánea: “Importan las personas más que la dirección. Lo que representa es importante, pero van muy de la mano. Primero las personas, después lo que encarnan esas personas, señaló.