La iniciativa presentada en Córdoba para permitir que las personas sean enterradas junto a sus mascotas abrió el escenario Mendoza, donde actualmente esta posibilidad no está contemplada.
El proyecto, impulsado por el legislador cordobés Oscar Agost Carreño, propone crear un régimen sanitario específico para permitir esta modalidad en cementerios públicos y privados que decidan incorporarla.
La propuesta contempla principalmente a perros, gatos y otros animales de compañía y excluye a especies silvestres, protegidas, en peligro de extinción o vinculadas con actividades productivas, laborales o alimentarias.

Además, establece que el fallecimiento del animal debería ser certificado por un médico veterinario y que su disposición debería ajustarse a protocolos sanitarios y ambientales. Entre otras cuestiones, el proyecto contempla condiciones relacionadas con la impermeabilización y profundidad de las sepulturas.
La iniciativa tampoco obligaría a todos los cementerios a ofrecer esta alternativa. La decisión quedaría en manos de cada municipio, comuna o establecimiento privado, siempre dentro de las condiciones fijadas por la normativa.
Otro de los puntos que contempla el proyecto es que la persona y su mascota no necesariamente deberían morir al mismo tiempo. La idea es que quien fallezca primero pueda ocupar el espacio familiar y que posteriormente se incorporen los restos del otro, siempre que el lugar esté habilitado para hacerlo.
Qué pasa en Mendoza
En la provincia, actualmente no existe una autorización que permita inhumar el cuerpo de una mascota junto a los restos de una persona en una misma parcela. Sin embargo, desde el sector funerario señalaron que, si existiera un marco legal que lo habilitara, sería técnicamente posible adaptar espacios para hacerlo.
Marcelo Martínez, representante de Oasis de Paz, explicó que actualmente no existen sectores destinados específicamente a esta modalidad, aunque consideró que los cementerios parque podrían desarrollar áreas acondicionadas para este fin.

En caso de tratarse del cuerpo entero del animal, explicó que debería ser colocado dentro de un estuche, ataúd o bolsa mortuoria. En cambio, si la mascota fue cremada, sus cenizas podrían ser depositadas en una urna, lo que simplificaría el procedimiento.
Según señaló, ambas alternativas serían viables desde el punto de vista operativo, aunque para poder concretarlas primero sería necesario contar con una autorización legal.
¿Existe un riesgo sanitario?
Uno de los interrogantes alrededor de esta práctica es si la cercanía entre restos humanos y animales podría generar algún riesgo para la salud.
La médica veterinaria María Noelia Guevara, matrícula 480, consideró que no observa un impedimento sanitario concreto para este tipo de inhumaciones.
Según explicó, incluso frente a enfermedades como la rabia, una vez que el animal murió, el riesgo de transmisión deja de ser el principal problema en este contexto. Por eso, entendió que la discusión estaría más relacionada con la disposición de los restos, los requisitos legales y el cuidado ambiental que con un riesgo sanitario directo para otras personas.
La profesional también señaló que actualmente no existe una regulación específica sobre qué hacer con el cuerpo de una mascota una vez que muere. Por ese motivo, consideró que una eventual normativa podría ordenar y establecer condiciones claras para su disposición.
Una demanda que ya existe
Más allá de que actualmente no esté permitido, desde el sector funerario señalaron que existen solicitudes de familias mendocinas que quieren compartir una sepultura con sus mascotas.
Marcelo aseguró que reciben pedidos frecuentes de personas que buscan depositar las cenizas o los restos de sus animales junto a familiares que ya fueron inhumados.
En algunos casos, explicó, las personas llegan con las cenizas de sus mascotas y solicitan colocarlas en la misma parcela, pero actualmente deben recibir una respuesta negativa porque no existe un marco que permita hacerlo.
El representante sostuvo que estos pedidos están relacionados con el lugar que ocupan las mascotas dentro de muchas familias y con el vínculo afectivo que se genera durante años de convivencia.
De esta manera, mientras Córdoba discute un marco para regular esta posibilidad, en Mendoza la discusión todavía pasa por determinar si una normativa podría habilitar que las mascotas sean enterradas junto a sus dueños y bajo qué condiciones.
