El megajuicio contra el exjuez federal Walter Bento transita este jueves su penúltima audiencia, en la instancia clave de determinación de penas tras el veredicto de culpabilidad por delitos de corrupción.
El Ministerio Público Fiscal rechazó en primer lugar los planteos de la defensa, que solicitaron más testigos, con la estrategia de que la familia Bento pueda recibir el beneficio de la prisión domiciliaria.
Posteriormente, el Tribunal Oral Federal Nº 2, escuchó a Bento y a los otros condenados que formaban parte de la asociación ilícita que pedía coimas a detenidos federales a cambio de favores judiciales.
El pedido de los fiscales sobre la cantidad de años de cárcel se hará a partir de las 15. La sentencia definitiva será dictada este viernes.
La familia Bento volvió a declarar
Luego, comenzó la etapa de las declaraciones de los testigos e imputados. La jueza estableció un tiempo máximo de 15 minutos por cada uno de quienes pasaran a declarar. El primero en hacerlo fue el propio Bento.
El ex juez argumentó en casi una hora -excediendo por mucho el tiempo fijado- los motivos por los cuales habían solicitado la revisión de las pruebas presentadas presentada por su defensa. Su argumento giró en torno a la salud de su hijo Facundo, condición para solicitar al TOF el beneficio de la prisión domiciliaria.
Posteriormente, lo hicieron su esposa Marta Boiza y su hijo Nahuel. Boiza volvió al tribunal, ya que desde hace tiempo se encuentra siguiendo las audiencias por vía remota, debido a su condición de salud. Es probable que, debido a esto y a la situación de Facundo Bento, la pareja del ex juez federal reciba el beneficio de la prisión domiciliaria.
Posteriormente, volvieron hacer su exposición el resto de los condenados en la megacausa.
Minutos después de las 13.30, el tribunal realizó un cuarto intermedio hasta las 15. Cuando el proceso se reinicie a esa hora, se dará instancia a la Fiscalía para que realice el pedido de la pena.
El rechazo de la Fiscalía
Esta etapa del proceso no implica revisar las responsabilidades penales ya acreditadas, sino definir la cantidad de años de prisión que deberán cumplir los condenados. En el caso de Bento, la escala penal prevista oscila entre los 5 y los 50 años de cárcel, en función del cúmulo de delitos por los que fue hallado culpable. El tramo final del juicio adquiere así un carácter estrictamente cuantitativo, centrado en la dosificación de las penas.
En el inicio de la audiencia, la fiscalía rechazó el pedido de la defensa, quien aseguró que la discusión se debe dar “sobre la pena” ya que existen “pruebas sobreabundantes y no son objeto de controversia”.
La respuesta de la Fiscalía se debió a que, durante la audiencia del miércoles, los abogados de la familia Bento solicitaron la incorporación de una decena de testigos, pericias de salud mental y diversa documentación.
Desde la acusación, el fiscal Velasco, de la Procelac, adelantó un punto central de la postura del Ministerio Público. Señaló que no solicitarán modificaciones en el estado de libertad de quienes actualmente no se encuentran detenidos, ni cambios en la situación de las personas privadas de libertad. En ese marco, no se pediría la prisión efectiva inmediata para Boiza ni para Nahuel Bento hasta que la condena quede firme, mientras que Walter Bento continuaría detenido por la mayor gravedad y cantidad de delitos atribuidos.

