La carne secuestrada en Las Heras.

Un amplio operativo contra el robo de ganado y la faena clandestina terminó este miércoles con 20 personas detenidas en distintos puntos de Las Heras. Entre ellas se encuentra, según confirmó el Gobierno provincial, uno de los principales sospechosos de encabezar una organización que era investigada desde hacía más de un año.

Los procedimientos se realizaron en Uspallata y otras zonas de Las Heras, muchas de ellas de difícil acceso. La investigación permitió reconstruir parte del recorrido que realizaban los animales desde que eran robados o cazados hasta su llegada al circuito comercial.

Los allanamientos comenzaron durante la mañana y se concretaron 20 detenciones. Dos de los sospechosos fueron localizados en Uspallata y el resto en diferentes sectores de Las Heras.

La ministra de Seguridad, Mercedes Rus, explicó que uno de los objetivos centrales fue avanzar más allá del robo de ganado y determinar quiénes recibían y comercializaban posteriormente la carne.

Robaban los animales y los trasladaban en motos

De acuerdo con la investigación, los animales eran obtenidos en diferentes zonas rurales y luego trasladados por huellas y caminos de difícil acceso hasta distintos puestos donde se realizaba la faena.

La modalidad incluía el uso de motos para movilizar los animales y la carne entre los distintos puntos.

Durante los allanamientos, además, los investigadores encontraron armas, miras y dispositivos de visión nocturna, elementos que eran utilizados para facilitar la caza.

El operativo también permitió detectar, mediante drones, un vehículo oculto en un rancho que tenía un pedido de captura por robo.

El circuito terminaba en carnicerías

Una de las principales líneas de la investigación apunta ahora a determinar cómo se insertaba la carne proveniente de la faena clandestina en el mercado.

La organización tenía vinculadas al menos tres carnicerías y cuatro puestos donde se realizaba la faena, aunque no se descarta que existan otros puntos que todavía son analizados por los investigadores.

Desde el Gobierno remarcaron que detrás del delito de abigeato también existe un problema relacionado con la salud pública, debido a que la carne obtenida y faenada fuera de los controles correspondientes puede llegar al consumidor sin las garantías sanitarias exigidas.

La carne molida, bajo la lupa

Durante la investigación también surgió un dato aportado por la Cámara de Abastecedores de Carne que llamó la atención de las autoridades.

Según relató Rus, un carnicero le manifestó que, mientras antes vendía unos 100 gramos de carne molida, actualmente comercializaba cerca de 800 gramos.

La ministra planteó que parte de la carne proveniente de circuitos clandestinos podría terminar en productos como la carne molida, donde resulta más difícil identificar visualmente su procedencia.

En ese sentido, mencionó la posibilidad de que se incorporen carnes de animales como guanaco o caballo, aunque se trata de una hipótesis vinculada al circuito clandestino que es materia de investigación.

Para el Gobierno, uno de los objetivos centrales de este tipo de procedimientos es quitarle rentabilidad al negocio ilegal, atacando no solo a quienes sustraen los animales sino también a quienes participan de las distintas etapas de comercialización.