Luego de su discurso ante la Asamblea Legislativa, el gobernador Alfredo Cornejo brindó una conferencia de prensa acompañado por los ministros de su Gabinete, en la que amplió uno de los anuncios más resonantes de la jornada: la construcción de una nueva cárcel en Mendoza, destinada exclusivamente a alojar a personas condenadas por delitos menores, como hurtos o robos simples.

Cornejo adelantó que en los próximos días se brindarán los detalles técnicos del proyecto y el monto total de la inversión, que será cubierta íntegramente con fondos provinciales. Explicó que la decisión busca responder al hartazgo social frente a la impunidad que rodea este tipo de delitos, muchas veces considerados de baja gravedad pero que ofrecen un alto impacto en la vida cotidiana de los mendocinos.

“Mendoza no es la excepción. La Justicia, con la excusa de que se trata de ‘rateros’ o delitos menores, no aplica la principal herramienta que tiene a disposición, que es la pérdida de la libertad”, remarcó.

Asimismo, el mandatario criticó con dureza que quienes cometen estos delitos suelen reincidir ante la falta de condenas efectivas. Además, señaló que la actual estructura del sistema penitenciario favorece ese círculo vicioso: “Si los detienen, se mezclan con personas vinculadas al crimen organizado o con condenas más severas y, lejos de rehabilitarse, salen peores”.

El nuevo penal buscará separar esos perfiles del resto de la población carcelaria, garantizar cumplimiento efectivo de las penas y evitar que los pequeños delincuentes terminen convirtiéndose en “profesionales del robo”.

Cárcel nueva y una reforma normativa

Consultada por este medio, la ministra de Seguridad y Justicia, Mercedes Rus, precisó que el nuevo penal se construirá en el mismo predio del Complejo Penitenciario Almafuerte. Su diseño está en etapa de elaboración y será complementario a la cárcel de San Rafael, que ya cuenta con proyecto terminado y cuya ejecución comenzará próximamente.

“Entre ambos penales, la provincia sumará cerca de 800 nuevas plazas de detención. La nueva cárcel tendrá entre 400 y 500 plazas, con una alta rotación, ya que estará destinada a penas cortas”, explicó Rus.

La ministra también adelantó que esta infraestructura estará acompañada por una reforma legislativa en la ejecución de penas, con el objetivo de hacer más eficiente el sistema. “No puede ser que el proceso judicial demore más que la pena misma. Eso es lo que queremos corregir con este paquete de cambios”, subrayó.

Además, la funcionaria insistió en la necesidad de que las personas privadas de libertad cumplan condenas que incluyan trabajo y educación, y no acceso libre a celulares u otras comodidades que, según indicó, generan nuevos conflictos dentro y fuera de los penales.

“Queremos que quienes ingresen rápidamente estén incluidos en un plan. La expectativa es clara: que no reincidan. Pero para eso el sistema tiene que estar diseñado para cada problemática”, concluyó Rus.