Este jueves el exintendente de Santa Rosa, Segio Salgado, accedió al beneficio de la libertad condicional y dejó el penal de San Felipe, luego de cumplir más de cuatro años de detención efectiva y acreditar buena conducta ante el tribunal de la Tercera Circunscripción.
Su condena, unificada en seis años de prisión, abarcó una serie de hechos de corrupción cometidos durante sus gestiones al frente del municipio, entre 2007 y 2016.
El eje del expediente fue la malversación de caudales públicos vinculada a la feria La Salada en el Este, donde la Justicia determinó que se registraron cobros indebidos y un manejo irregular de los fondos provenientes del estacionamiento del predio.
A eso se sumaron obras anunciadas y financiadas que nunca se concretaron, como una planta industrial comprometida con recursos que el municipio recibió y cuyo destino no fue acreditado. En paralelo, el ex jefe comunal acumuló antecedentes por amenazas y por la emisión de cheques sin respaldo.
La liberación se concretó este jueves, tras un trámite demorado por un error administrativo: aunque la Justicia provincial había autorizado la excarcelación la semana pasada, la ejecución se frenó por un reclamo de la Justicia federal. Una vez verificado que las penas estaban correctamente unificadas, Salgado pudo abandonar la cárcel de San Felipe, luego de haber pasado también por la granja penal de Lavalle.
La trayectoria judicial del ex intendente atravesó todas las instancias, incluida la Suprema Corte, que llegó a intervenir para evitar la prescripción de algunas causas. En 2018, recibió una condena por cuatro hechos: concusión en la recaudación de La Salada; malversación de fondos destinados a una planta de destete de ganado; desobediencia por incumplir requerimientos del Ministerio Público; y administración fraudulenta por la presentación de facturas falsas de combustible.
Salgado había renunciado a la intendencia en 2016, desde la propia dependencia de Contraventores, cuando aún estaba detenido de manera preventiva. Su salida marcó el final de una gestión atravesada por escándalos, un colapso político que derivó en una de las investigaciones por corrupción municipal más relevantes de la última década en Mendoza.
