Cada marzo, con el inicio del ciclo lectivo retornan las quejas de padres y docentes por las condiciones edilicias de las escuelas. Esta vez, el terremoto que se produjo la semana pasada, en Chile dejó a la vista la desidia de algunos funcionarios.

En la escuela Domingo Bombal, ubicada en Lavalle y Montecaseros, de Ciudad, hay un aula que no se puede ocupar desde el 2010. Sí, llevan cinco años con un curso inhabitable y que las autoridades de Infraestructura de la gestión de Celso Jaque y las de Francisco Pérez no solucionaron.

Ese abandono ahora se transformó en urgencia. Tras los fuertes sismos ocurridos el miércoles 16, otro salón tuvo que ser clausurado y los pequeños de tercer grado toman clases hacinados en la sala de informática, que es de dimensiones menores a la de un aula normal.

Los padres de estos alumnos manifestaron su preocupación ya que ante un posible sismo de dimensiones importantes, estos pequeños tendrían ciertas dificultades para abandonar el aula que actualmente ocupan ya que son más de 30 chicos en un espacio de tres por tres, aproximadamente.

“Le solicitamos a las autoridades que realicen los arreglos pertinentes en forma urgente y que nos den una solución para que los chicos curse en otro lugar en el que estén menos incómodos y a salvo de cualquier temblor”, expresó Elizabeth, mamá de uno de los niños.

Mientras que otros papás se quejaron porque no sólo están hacinados en el lugar sino que trabajan sobre las bandejas de los teclados de computadoras en posiciones totalmente incómodas y con un pequeño pizarrón de pie que no alcanzan a ver todos.

El edificio de esta institución funciona como establecimiento educativo desde 1930 y es una de las escuelas con mayor matrícula en Ciudad. La mayoría de sus cursos tienen alrededor de 30 alumnos y la zona de seguridad que tenía marcada era el patio, donde los estudiantes toman sus recreos y realizan gimnasia. Sin embargo, desde la semana pasada, los inspectores de Infraestructura le aconsejaron que en caso de un movimiento telúrico evacuen la escuela y se dirijan a la plaza Sarmiento.

Desde la Dirección General de Escuelas (DGE) informaron que todos los reclamos edilicios son derivados a Infraestructura Escolar y que la reparación  de las escuelas, desde el 2008, es tarea exclusiva de esta última. Y agregaron que las autoridades de Educación lo único que pueden realizar es recordarle que tienen que solucionar esos inconvenientes.

Por su lado, Enrique Saieg, director de Mantenimiento y Reparaciones de Infraestructura Educativa, dijo que estaban al tanto de las aulas clausuradas en la escuela Bombal y que tenían en carpeta la que está sin uso desde el 2010. “Como esta institución tenía otras aulas para ocupar y todos los grados estaban ubicados, se priorizó otros establecimientos. Pero ahora se transformó en una urgencia”, comentó el funcionario.

Y párrafo seguido detalló que junto a un equipo de la Universidad Tecnológica Nacional ya han recorrido 150 establecimientos para evaluar los daños que han sufrido luego del último terremoto. “Del total de escuelas recorridas hasta el momento, hay 10 en las que hay que realizar intervenciones urgentes. La Bombal es una, mientras que la otra es la escuela Federico Moreno que tiene un edificio de cien años y daños en una pared y en un cielorraso que impide que se pueda ocupar el baño de varones”, puntualizó Saieg, quien dijo que van a priorizar los arreglos en este colegio e impulsarán la construcción de un nuevo edificio.

Muchos padres de los alumnos de la Moreno, este miércoles, decidieron no enviar a sus hijos y solicitaron una solución urgente ya que, según comentaron, “se han ido realizando emparches sobre emparche y la estructura comenzó a colapsar”.

Los reclamos de diferentes instituciones no terminan aquí. Son cientos de mendocinos los que envían a sus hijos a establecimientos que tienen falencias y que piden solución. La escuela Juan Gregorio Las Heras, ubicada frente a la plaza Marcos Burgos de ese departamento, también presentó daños.

“La Gregorio Las Heras tiene agrietamiento de juntas estructurales ya que construyeron al lado la Mario Casale y cuando tiembla los edificios impactan. Las grietas allí son vertical por lo que no revisten peligro para los alumnos y docentes”, señaló Saieg.

 
 
 
 
 
En esta pequeña aula, que es la sala de Informática, cursa actualmente el tercer grado.