A través de los Fondos por Resarcimiento de los Daños de la Promoción Industrial, Agua y Saneamiento Mendoza (Aysam), lleva adelante un esquema de 14 proyectos de infraestructura destinados a la red de agua potable y el sistema de cloacas en diversos departamentos de la provincia.

Según la información disponible en el sitio web de la empresa, la inversión total comprometida por el Gobierno de Mendoza asciende a USD 110.693.504, una cifra que representa aproximadamente el 10% del total del Portezuelo del Viento.

El plan de obras se exhibe como una respuesta técnica a la necesidad de actualización de las redes y la capacidad de tratamiento de efluentes, proyectando un beneficio total sobre 807.856 habitantes. A continuación, se detalla el estado actual de las construcciones, la distribución de los fondos y el impacto previsto en la población.

Distribución de la inversión

La asignación de los recursos se divide en dos grandes áreas: la mejora del suministro de agua potable y la ampliación del sistema de recolección y tratamiento de líquidos cloacales.

En el rubro de agua potable, se destacan proyectos centrados en la micromedición y la renovación de redes. Entre las obras programadas se encuentran:

• La provisión e instalación de 35.000 medidores inteligentes (sistema AMR/AMI) para el Gran Mendoza, con una inversión estimada de USD 7.543.279.

• La renovación de conexiones domiciliarias en Godoy Cruz, dividida en dos etapas que suman más de USD 13,4 millones.

• La modernización, automatización y refuncionalización de perforaciones en el Área Metropolitana, con presupuestos que superan los USD 2,8 millones en conjunto.

Es relevante notar que la mayoría de estos proyectos técnicos de agua potable se encuentran actualmente en estado “A Licitar” o “Adjudicada”, con fechas de inicio previstas mayoritariamente para el año 2026.

La inversión en saneamiento se concentra en la construcción de colectores máximos y la ampliación de plantas depuradoras. Estos proyectos suelen requerir montos individuales más elevados, como:

• La ampliación del Establecimiento Depurador en General Alvear (USD 10.558.070).

• El sistema cloacal de la ciudad de Malargüe (USD 15.742.981).

• La ampliación de la planta depuradora Palmira en San Martín (USD 18.400.284).

A diferencia de los proyectos de agua potable, las obras de saneamiento presentan un nivel de ejecución más avanzado, con varios frentes de trabajo activos en el territorio provincial.

De acuerdo con los datos oficiales de AYSAM, el estado de las principales construcciones es el siguiente:

Ampliación Planta Depuradora Palmira (San Martín): Es la obra con mayor progreso físico, alcanzando un 76,8%.

Sistema cloacal Tunuyán y Tupungato (Etapa I): Registra un avance del 75,04%.

Colector cloacal Colonia Segovia – Paramillo (Guaymallén): Se encuentra en un 67,55% de su construcción.

Colectora Máxima Cuenca Este (Junín – San Martín): Presenta un avance del 60,4%.

Colector Cloacal calle Tirasso (Guaymallén): Registra un 55,57%.

En contraste, otras obras muestran avances menores o están en fases iniciales, como la ampliación del Establecimiento Depurador Cuadro Nacional en San Rafael (36,65%), el sistema de Malargüe (32,09%) y la ampliación en General Alvear (27,95%). El proyecto con menor avance dentro de los que están en ejecución es el Sistema de Provisión de Agua Potable Los Barrancos (Etapa II) en Godoy Cruz, con apenas un 9,22%.

El impacto de estas obras se mide principalmente en la cantidad de usuarios que verán modificado su acceso a los servicios básicos. La cifra de 807.856 beneficiarios se distribuye de manera desigual según el tipo de intervención.

Por ejemplo, las obras de mayor envergadura poblacional son el Colector Cloacal Colonia Segovia – Paramillo, que beneficiará a 384.000 personas, y el sistema de Tunuyán y Tupungato, con un impacto en 147.231 habitantes. En el extremo opuesto, la obra de la calle Tirasso en Guaymallén está diseñada para beneficiar a 5.200 usuarios.

Es importante señalar que, aunque el financiamiento está asegurado a través del Fondo del Resarcimiento, los plazos de finalización se extienden en algunos casos hasta marzo de 2028, especialmente para aquellos proyectos de agua potable que aún no han iniciado su fase constructiva. Esto implica que el beneficio directo para la población en términos de servicio operativo se concretará de manera gradual durante los próximos años.

En resumen, la gestión actual de AYSAM bajo este fondo específico muestra una inclinación hacia la finalización de infraestructuras críticas de saneamiento que ya están en curso, mientras que la modernización tecnológica del sistema de agua potable (micromedición y automatización) se perfila como la siguiente etapa del plan, con licitaciones pendientes de ejecución en el corto y mediano plazo.