El millonario negocio de las tragamonedas del Casino de Mendoza registró varios movimientos trascendentes este viernes. La salida de Mendoza Central Entretenimientos (MCE), la empresa liderada por Alfredo Vila que tuvo la concesión de la sala ubicada en Godoy Cruz durante casi 20 años, y el ingreso de Traylon, siguen generando capítulos en una adjudicación que ya está judicializada.

Más allá de lo que ocurra en el futuro en Tribunales, las expectativas ahora están puestas estrictamente en lo que pasará en el casino de calle San Martín y Barraquero, que este viernes, a las 23.59, deberá cerrar sus puertas por “remodelaciones”.

Ese fue el término técnico utilizado por las autoridades del Instituto de Juegos y Casinos para denominar dos complicados procesos: sacar las máquinas de MCE e instalar las nuevas de Traylon, la firma vinculada históricamente con el empresario kirchnerista Cristobal López que ganó la licitación.

Esas operaciones no tienen un plazo estipulado. Así lo establece la resolución 344 del IPJyC, conocida este mismo viernes. “Procédase al cierrre de la Sala de Juego Casino de Mendoza – Casino Central el día 22 de julio de 2022 a las 23:59, hasta tanto se proceda al retiro total de los bienes muebles de propiedad de Mendoza Central Entretenemientos SA y comience la prestación del servicio integral de máquinas tragamonedas el nuevo adjudicatario”, destaca el artículo del texto oficial, firmado por López y Francisco Martínez, director del organismo.

En concreto, MCE debe retirar sus 590 máquinas para que Traylon comience a instalar las suyas. En principio serían al menos 400 de las 720 tragamonedas que prometió en la licitación.

La actual concesionaria solicitó formalmente un plazo de 40 días para sacar sus slots. Ese pedido administrativo recorre un camino paralelo al judicial, donde presentó una medida cautelar para que el IPJyC de marcha atrás con una licitación que considera “inviable”, colmada de presuntas irregularidades.

Así las cosas, MCE sigue resistiendo. Incluso considera que el desalojo previsto para esta noche es incorrecto ya que habría que aguardar la resolución de la Justicia ante la medida cautelar que presentaron. Pero las autoridades del Casino piensan lo contrario y por eso procederán a cerrar la sala para comenzar el recambio de máquinas. 

“Hasta que no haya una resolución, la administración no puede tomar ninguna medida. Tenemos que seguir operando para no perjudicar al Estado”, explicó Vila, en diálogo con El Sol. Y continuó con sus críticas: “Es un horror el fallo de la adjudicación”.

Traylon ganó la licitación con una oferta que incluyó una inversión de $2.236 millones para la remodelación completa del edificio, donde instalará 720 máquinas, con una antigüedad de seis meses.

Pero más allá de esa propuesta, la empresa superó a sus rivales en otro ítem que históricamente se ha transformado en un problema para el Gobierno provincial: el canon. Es decir, cuánto se queda el Estado y cuánto se lleva el concesionario de las ganancias de las tragamonedas.

Actualmente MCE se lleva el 43,70% de la recaudación. Y las cuatro las propuestas que se presentaron en la licitación superaban ese porcentaje. Traylon, con un canon del 52%, elevó la oferta más tentadora para el IPJyC, que terminó adjudicando el negocio a la firma encabezada formalmente por Ricardo Benedicto, amigo e histórico sociol de Cristóbal López.