Este domingo se conmemora el Día de la Madre, una fecha especial para homenajear a todas las mujeres que han decidido maternar ya sea de manera biológica o a través de la adopción.

Entre miles y miles de mujeres, la historia de María José es especialmente conmovedora. Junto a su esposo Guillermo decidieron adoptar a G (se preserva la identidad del menor a pedido de sus padres) tras estar 5 años en una lista de espera.

“No sé si siempre soñé con ser mamá. Yo me consideraba un ser completo, por lo que la maternidad no llegó a mí para completarme como mujer, sino para hacerme mejor persona”, expresó María José el lugar que ocupa la maternidad en su vida.

Romper con los prejuicios

Cuando el pequeño, que actualmente tiene 7 años, llegó a la vida a María José (48) y Guillermo (52) tenía tan sólo 5 meses de vida. La decisión de adoptar surgió porque, como ocurre con muchas parejas, los métodos para concebir de manera biológica no funcionaron y decidieron optar por un plan B.

“Mientras realizábamos diferentes tipos de tratamientos para ser padres, evaluábamos la posibilidad de maternar y paternar a través de la adopción y un día nos anotamos en el Registro Único de Adopción (Rúa)”, contó la mujer.

Luego de 5 años y mucha burocracia de por medio, llegó el esperado llamado. “Nos dijeron que existía la posibilidad de que nuestra carpeta fuera evaluada junto a la de otros pretensos adoptantes (así se nos llama a los papás que estamos en lista de espera)”, recordó María José.

En ese momento, el matrimonio recibió muy poca información sobre el menor, solo sabían que era un varón, nada más

Un dato interesante es que la familia, a medida que los años pasaban, decidió modificar su proyecto de adopción que, en un principio, solo aceptaba “hijos sanos”.

“La espera se hizo larga y en el camino uno va madurando y modificando su proyecto. Como cualquier mamá que cursa su embarazo de manera natural, mi pretención era que el niño fuera sano, pero con los años empezamos a repensar el concepto de hijo sano”, expresó Majo.

Optaron por aceptar la posibilidad de que el niño o la niña tuviera alguna patología o enfermedad tratable. Así fue como apareció G en sus vidas.

“Cuando nos notificaron, el bebé tenía 5 meses y nos contaron que padecía una enfermedad genética que se manifiesta a través de manchas color café en su cuerpo”, refirió la mamá y siguió: “Fuimos consultados si queríamos avanzar en la adopción y la respuesta fue inmediata, claro que queríamos continuar”.

Mucho más que una familia

“Con la llegada de G nuestras vidas cambiaron muy rápido. Las madres biológicas tienen 9 meses para prepararse a los cambios, nosotros tuvimos 30 días para vincularnos y fue muy rápido todo”, manifestó la mujer.

Entre los cambios que María José tuvo fue la renuncia a su trabajo: “Sentía que necesitábamos tiempo para conocernos y comenzar a construir un vínculo”

“Adoptar a un niño no es tan idílico como siempre se plantea, mucho menos algo fácil. El niño es un ser desconocido que tiene una historia, un origen y es necesario construir el vínculo desde el amor, los abrazos de nosotros como padres y de la familia que acompaña”, agregó.

Sobre los desafíos que implica afrontar la maternidad y la paternidad en la adopción, María José aseguró que “todo pasa por el respeto a ese ser que viene para completar una familia, para convertirse en hijo. Respeto a la identidad, a los tiempos de ese niño que viene a alegrarnos y a convertirnos en mejores personas”.

Sobre su rol como madre, Majo comentó que “es el más difícil que le tocó desempeñar”. Y relató: “A veces siento que no estoy a la altura de lo que él merece. Me equivoco muchas veces, siento culpa como cualquier madre que hoy trabaja, pero G me hace saber que nuestro vínculo es perfecto, es lo que supimos construir”.

Pese a los miedos y desafíos, considera que junto a su esposo y G han construido “una familia hermosa, ampliada por los tíos, primos y amigos”.

“Realmente el pequeño fue un ser muy esperado y no solo por nosotros sino por todo nuestro entorno”, resumió.

Finalmente, la mujer les habló a las madres en su día: “Mi humilde mensaje es que disfrutemos de nuestros hijos. Las que aún tienen a sus madres les recomiendo que abracen la maternidad y disfruten cada día de este don, más allá de una fecha especial”.