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El último informe de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN) expuso una tendencia firme y sostenida: cada vez más autos terminan dados de baja por destrucción total y cada caso es mucho más caro. Los especialistas de Mendoza aseguraron que el responsable del fenómeno es el aumento desmedido de los repuestos y la mano de obra, lo que hace que reparar un vehículo sea económicamente inviable.

En el periodo 2024/2025 se registraron 41.013 siniestros de este tipo a nivel país, superando los 39.555 del período anterior y los 34.459 de 2022/2023. En un parque asegurado de más de 9,6 millones de vehículos, los “daños totales” no solo crecieron en número, sino en su peso dentro de la cartera automotriz.

El dato que más alarmó al sector es el del costo promedio. Según la SSN durante el 2024/2025 las aseguradoras pagaron o reservaron $12.186.394 por siniestro, más del doble que en 2023/2024, cuando el promedio fue de $5.691.007. En cinco ejercicios, el valor se multiplicó casi por veinte, con el salto más fuerte registrado en el último año.

El productor de seguros de Sancor, Marcos Farello describió el escenario como algo “cotidiano” para el sector y que es una tendencia que en el último año se aceleró en gran medida. 

“Sí, está pasando. Sobre todo con vehículos importados: hoy cualquier choquecito que te explota los airbags, vos lo llevás a un concesionario oficial y el costo de reprogramar, poner airbag original y hacer el arreglo ya vale más que el auto”, indicó en diálogo con El Sol.

Los repuestos como también la mano de obra para reparar automóviles se encareció en los últimos años.

Farello también aclaró que la mayoría de las pólizas contemplan la llamada destrucción total al 80%.

“Si reparar el auto vale el 80% o más que el auto, va por destrucción total. No es que las compañías quieran eso: pierden un montón de guita, porque lo que recuperan por las piezas es muy poco”, sentenció.

Lo que se debe tener en cuenta, según el especialista, es que existe una desigualdad según marca y modelo del vehículo

“Todo depende del auto. Un 208 0km no llega tan rápido a destrucción total, salvo que exploten los airbags. Pero un BMW 2010, con un choque súper chiquito, ya vale una fortuna y lo dan por destrucción total. Eso es lo que está pasando acá en Mendoza”, ejemplificó.

El presidente de la Asociación de Productores Asesores de Seguros de Cuyo (APAS), Daniel Sisso reforzó esta idea desde el punto de vista contractual y el pensamiento que tienen las aseguradoras a la hora de tomar una decisión.

“Aunque el siniestro no haya sido de mayor gravedad, colocar los airbags implica un gasto mayor al valor del vehículo en plaza. Por eso, esta situación se da cuando los gastos de reparación superan al valor del auto”, aclaró.

Un problema que seguirá creciendo 

El informe de la SSN dejó en claro que la destrucción total es el rubro con mayor salto interanual, por encima de robos, incendios o daños parciales. Las aseguradoras enfrentan indemnizaciones cada vez más altas, mientras que muchos automovilistas se sorprenden al descubrir que un choque de baja intensidad termina con la baja definitiva de su vehículo.

“Las aseguradoras quieren evitar un ‘dolor de cabeza’ por lo que prefieren, cuando los costos son similares, dar de baja el vehículo por destrucción total y no repararlo. Estamos en un país donde los airbag son muy costosos y ahí radica el principal conflicto”, concluyó Agustín Magni, productor de Triunfo Seguros.

Con repuestos importados, mano de obra en alza y vehículos cuyo valor no acompaña a la inflación de sus partes, los expertos aseguraron que la tendencia seguirá en aumento si no se estabilizan los costos del mercado automotor.