El ministro de Desregulación y Transformación del Estado llegó a Mendoza este viernes para reunirse con representantes de la industria vitivinícola, en el marco de la desregulación de 973 normas del Instituto Nacional de la Vitivinicultura. Tras las dudas por ciertas modificaciones en particular, el funcionario debió explicar todo cara a cara frente a 60 personas.
Sturzenegger no dio marcha atrás, es decir, no dijo explícitamente que dejará sin efecto alguno de los cambios ideados. Simplemente manifestó que se lleva los planteos a Buenos Aires, luego de haber escuchado durante horas al sector productivo mendocino. “Nos llevamos esas inquietudes sin definiciones pero con el compromiso de que uno permanentemente está revisando la normativa”, fueron sus palabras.
El nuevo régimen regulatorio modifica de manera sustancial el alcance del INV, que pasará a desempeñar un rol centrado en la trazabilidad final y en la transparencia del producto terminado, en lugar de controlar cada etapa del proceso productivo.
La medida, a grandes rasgos, implica que el organismo de control deje de fiscalizar las etapas iniciales e intermedias de la cadena vitivinícola y haga énfasis en la calidad del vino ya embotellado. Esto tuvo repercusiones positivas y negativas en el sector vitivinícola y, principalmente, en Mendoza.
“Fue una reunión muy productiva y larga. Venimos de implementar una desregulación bastante importante de la industria. Había mucha intervención del Instituto Nacional de Vitivinicultura y de regulaciones varias sobre la producción. Pensamos que hay que partir de la base de que hay que regular para el productor honesto, no pensando que los productores no son honestos porque el 99,9% de la gente que está en esta industria que realmente es representativa de Argentina, que se ha encontrado su lugar en el mundo, que representa 5% de las exportaciones mundiales de vino, es gente que está para armar una industria exitosa”, expresó Sturzenegger ante la prensa.
“Vinimos acá a escuchar. No es que venimos acá simplemente a estar un rato y que nos entre por una oreja y nos salga por la otra. Me parece que nos llevamos muchas ideas”, enfatizó.
Para el ministro de Javier Milei, “una desregulación es un cuerpo vivo, siempre está en proceso de revisión permanente. Sería ridículo que no esté en proceso de revisión permanente. El presidente Milei siempre nos dice que tenemos que escuchar a los actores del sistema”.
Sturzenegger asegura que, en términos generales, la decisión tiene apoyo. “Hemos receptado algunos comentarios. En el 98% de lo que hemos hecho hay un acuerdo absolutamente total y nos llevamos bastantes felicitaciones de los productores en ese sentido”.
“Me parece que la mayor preocupación tiene que ver con el certificado CIU, que nosotros pensamos que debe ser opcional. Todo lo que hace Javier Milei, cualquier cosa que hace es siempre es dando más libertad a la gente para decidir a quién puede contratar, cómo puede producir, cuándo puede cosechar, qué uva plantar. Entonces, todo lo que nosotros damos es siempre más libertad para la industria y más libertad para los productores“, esgrimió.
Precisamente, la resolución establece que las certificaciones de origen, añada y varietal dejarán de ser obligatorias y pasarán a tener carácter optativo. De esta manera, los productores podrán gestionar sus propios sistemas de trazabilidad o delegarlos en entidades privadas, en función de las exigencias comerciales de cada empresa o mercado.
“La trazabilidad, el que la quiera hacer, la puede hacer perfectamente. No tenemos absolutamente ninguna diferencia con eso y eso va a ser absolutamente posible de ser realizado. No hemos tocado eso. No es que el CIU desaparece, ni mucho menos. En todo caso lo que se habla es si debe ser opcional, si querés hacerlo o no querés hacerlo. Si querés hacerlo, operás exactamente como era antes”, argumentó.
Lo acompañaron la vicegobernadora Hebe Casado y el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu.
Hebe Casado sostuvo que “todos los que estaban en la reunión, que venían de diferentes sectores, estaban de acuerdo con el 98% de la desburocratización que plantea o que se ha realizado respecto a la vitivinicultura”.

En ese sentido, añadió que “eran cosas que entorpecían muchas veces la producción y todo el proceso. Hay tres puntos que quizás generaban más ruido, que no es que se eliminan, sino que se hacen voluntarios, como es el Certificado de Ingreso de Uvas, el tenor de azúcar y el certificado final de las bodegas“.
Destacó que Sturzenegger “se va a llevar la inquietud”, que lo iban a analizar y ver por la masividad del pedido por parte de los productores. “El INV sigue funcionando. Lo que sí, va a cumplir otras funciones. En lugar de estar haciendo procesos en las bodegas, en la calle, en las viñas, hoy se van a dedicar al producto final en la góndola o en los lugares donde se distribuye ese vino con análisis del producto terminado. Aquellos que incumplan con alguna de las cosas que figuran en la etiqueta o que no corresponde, van a ser sancionados fuertemente”, enfatizó.
Casado afirmó que “todos se fueron conformes con que viniera el ministro a escuchar de primera mano a los productores, bodegueros y representantes de los viñateros. Creo que eso lo vieron como muy positivo y donde cada uno de los que participaron pudieron expresarse y plantear sus dudas o plantear sus requerimientos al ministro. Pero también decir que el 100% de los que estaban ahí estaban de acuerdo con el 98% de las derogaciones que estaban haciendo“, concluyó.
El esquema alcanzará a productores de uva, bodegas, fábricas de mosto, espumosos y productos enológicos, así como a platas fraccionadoras, distribuidores, exportadores, importadores y laboratorios enológicos.
