A mediados de agosto, “TAC, la cooperativa de los mendocinos”, dejó de existir, luego de que el magistrado del Segundo Juzgado Concursal, José Arcaná, decretara la quiebra. Ayer, la organización terminó por disolverse y todos sus recorridos, empleados y demás servicios se distribuirán entre varias empresas. De esa manera, ninguno de sus 935 empleados quedará sin trabajo y las trazas que tenía la TAC por todo el territorio nacional serán recorridas por distintas empresas.
La decisión fue tomada por la Secretaría de Transporte de la Nación. Autotransporte San Juan había absorbidos todos los trayectos que tenía la cooperativa a mediados de agosto, pero el organismo nacional decidió que eso no continuara así.
DISTRIBUCIÓN. Todos los recorridos nacionales y el personal afectado a esos servicios serán redistribuidos por las siguientes empresas: Flecha Bus, Autotransporte San Juan, Tramat SA, Plus Ultra SA, Rápido Argentino SA, CATA, González Scaravelli SRL (Vía Bariloche). Por otra parte, de todos los servicios que tenía la TAC, tales como las tres estaciones de servicio, el patio de comidas, las concesiones de la terminal y Transporte Expreso Malargüe, se hará cargo Autotransporte San Juan.
EL FIN. La cooperativa comenzó a irse a pique a partir del 2001, cuando se presentó en concurso de acreedores por una deuda de 62 millones de pesos. Desde ese momento, la empresa atravesó por diversas situaciones que la llevaron hasta la quiebra, solicitada por Drunke SA, uno de los tantos acreedores. El 17 de agosto, Arcaná decretó la quiebra de la entidad y Autotransporte San Juan, una de las gerenciadoras que cumplía con parte de los trayectos, se hizo cargo de todos los recorridos hasta ayer.
El tipo de quiebra dictado por el magistrado fue indirecta, lo que garantizó la continuidad de la empresa hasta que fue redistribuida al resto de las entidades. TAC poseía una deuda de 62 millones de pesos y, al no tener unidades para ocupar la gran cantidad de kilómetros que recorría, tuvo que alquilar sus frecuencias o bien, debió unirse a otras empresas para poder explotarlas. Se estima que la deuda post concursal ascendería a 200 millones de pesos. En un primer momento, los empleados se mostraron molestos con la decisión que tomó Arcaná, pero luego fuentes de la empresa aseguraron que los socios de la cooperativa –los trabajadores– estuvieron conformes, debido a que las nuevas empresas los van a tomar con un sueldo mejor y aportes jubilatorios.
