Con salarios que luchan por ganarle a una inflación que en los primeros seis meses del año ya acumula el 73,1%, los mendocinos buscan estrategias para recortar gastos y hacerle frente a la crisis. Es así que, a pesar de la importancia que tiene la salud mental en la vida de las personas, y sin mayores alternativas, en los últimos meses abandonar o espaciar la terapia pasó a ser la realidad de muchos.
Una situación que, según indican los especialistas, puede generar efectos negativos en la salud, como retrocesos en los tratamientos, crisis, “desbordes”, y hasta “brotes” en los casos más graves.
Actualmente, una consulta psicológica parte de un mínimo de $12.600, monto establecido por el Colegio de Psicólogos de Mendoza, y puede superar los $20.000. Si bien en algunos casos el costo puede ser menor si el paciente cuenta con obra social, muchos ciudadanos no tienen esta posibilidad, y al concurrir al sistema público, conseguir un turno puede implicar una espera de hasta cinco meses.
“En un principio pagaba la terapia porque estaba dentro de todo accesible, pero tuve un problema con la obra social y la sesión aumentó muchísimo y ya no pude ir más. Es algo que quiero retomar, pero no puedo hacerlo hasta que vuelva a tener cobertura médica. Ojalá que mi psicóloga la siga recibiendo porque si no la tengo que cambiar“, contó Agustín a El Sol.
Carmen es otra mendocina que tuvo que dejar la terapia por cuestiones económicas. Si bien afirma que asiste en casos de “urgencia”, reconoce que desearía tener la posibilidad de hacerlo más seguido.
“Creo que hay que invertir en salud mental. Tengo dos psicólogos de confianza, uno psicoanalista y otro, cognitivo conductual. Los he consultado en diferentes momentos de mi vida. Actualmente, si bien necesito retomar terapia, no lo he podido hacer por el costo. Les pido una sesión cada vez que tengo una ‘urgencia’. La última vez, hace un mes, uno de ellos me cobró $ 15.000 y si bien considero que es un valor justo, me es imposible hacer esa inversión semanal. Concurrir al profesional de la obra social no me resulta conveniente porque no es como ir y sacarse una muela con cualquier especialista“, planteó.
Mucha demanda, poca plata
Según un relevamiento del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) realizado a finales de 2023, el 45,5% de los argentinos está atravesando una crisis, ya sea vital o económica, y el 9,4% de las personas están en riesgo de sufrir un trastorno mental.
Por su parte, el 51,71% de los encuestados que no realizaban tratamiento psicológico reconocieron la necesidad de contar con el mismo, pero informaron no tener acceso a ellos.

En tanto, desde el Colegio de Psicólogos de Mendoza confirmaron un “aumento significativo” de la demanda, a pesar de observar que son muy pocos los que pueden sostener la atención semanal.
“Ha habido un aumento de consultas post pandemia y en el último tiempo la demanda se incrementó más. En general, hay mucha demanda, pero hay poca plata. Los pacientes ya no sostiene las consultas semanales, las hacen más espaciadas, salvo un criterio técnico”, afirmó Gabriel Dik, presidenta de la institución.
Y sumó: “Se está buscando llegar a un acuerdo con el paciente, en el que se les cobra menos para que no dejen de asistir. Interrumpir la terapia puede implicar un retroceso en el tratamiento, una situación de algún tipo de desborde y hasta brotes en los casos más graves“.
Salud mental en el sector público
“En el mejor de los casos, se están dando turnos para dos semanas o un mes, pero las demoras pueden llegar hasta los cinco meses“, remarcó una especialista que trabaja en un centro de salud de la provincia.
Por su parte, desde Salud Mental reconocieron que se “nota el impacto económico que impide acceder a los tratamientos” en la parte privada, por lo que aumentó el pedido de asistencia en el sector público.
“Siempre buscamos mejorar el acceso al sistema, la cantidad de demanda excede lo que estamos pudiendo contener. Para nosotros Salud Mental es una prioridad y estamos disponiendo cada vez más recursos e intentando reforzar el sistema. Es verdad que hay limitaciones y queremos ir mejorando cada día la respuesta que se puede dar“, afirmó Manuel Vilapriño, director de Salud Mental.
Siguiendo esta línea, el funcionario destacó que se ofrece un “abordaje interdisciplinario“, que incluye los fármacos en caso de ser necesario.
Actualmente, la provincia cuenta con tres niveles diferentes de atención: primaria, de segundo nivel y de tercer nivel.
La atención primaria incluye los centros de salud; la de segundo nivel los dispositivos intermedios, espacios o centros de mayor complejidad y con atención interdisciplinaria; mientras que la tercera incluye los dispositivos de internación.
