El anuncio de la alianza electoral entre Cambia Mendoza (CM) y La Libertad Avanza (LLA) no fue más que la formalización de un acuerdo que, tal como anticipó este diario, ya estaba cerrado la semana pasada.
Las negociaciones habían estado a cargo del gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo, y de la secretaria de la Presidencia, Karina Milei. Desde el principio quedó claro cuáles eran las prioridades: formar un frente con músculo suficiente para sacar una diferencia contundente, darle un golpe de gracia al perokirchnerismo y evitar el crecimiento de librepensadores o de voluntades sueltas que pudieran hacer ruido a nivel nacional o provincial.
Predominio de Cornejo en lo local y de Milei en lo nacional. Y, de esa manera, garantizar volumen parlamentario tanto en la Legislatura como en el Congreso.
En esas conversaciones también se coló la vicegobernadora, Hebe Casado, quien aprovechó la línea directa con Milei para establecer una suerte de canal informal que, tal como comentó en el programa Opinión por LVDiez, tenía como objetivo alejar a quienes intentaban socavar el diálogo.
Para muchos, la confirmación implica una viudez política. El interrogante pasa por saber cómo reaccionarán. Si habrá resignación o despecho.
Lugares, nombres y porcentajes
El armado político está diseñado. El gobernador mendocino sabía que desdoblar las elecciones o ir separado del oficialismo nacional implicaba un riesgo. Adicto a la lectura y al análisis de encuestas, Cornejo tenía claro que la intención de voto de Milei en Mendoza era un dato insoslayable. Incluso en los municipios donde el peronismo gobierna y tiene sus búnkeres territoriales, los sondeos mostraban porcentajes por encima de los 60 puntos a favor del Presidente. Eso explica también por qué, como último recurso y para ver si pueden sostener sus bastiones, los intendentes del PJ dejarán su suerte para el 22 de febrero.
Cornejo anunció la unificación de las elecciones para el 26 de octubre y el resto decantó como una obviedad: te cedo los cargos nacionales, me quedo con los provinciales. Así fue el trazo grueso de la negociación.
En la sintonía fina, de las cinco bancas, la preeminencia será para La Libertad Avanza. De hecho, ese será el nombre del frente. En la distribución de los nombres, el reparto será el siguiente: LLA–CM–LLA. Después, el cuarto y el quinto lugar serán una especie de juego de la silla para ver quién ocupa esos espacios. Dependerá, más que nada, del nombre propio. Por eso, no se descarta una candidatura testimonial.
En la provincia, las listas se conformarán con un porcentaje estimado en 70/30 sobre los “entrables”. Cambia Mendoza pondrá la Coca y La Libertad Avanza, el fernet.
Dentro del 70% de Cambia Mendoza están los lugares reclamados por Luis Petri. El ministro de Defensa de la Nación va a seguir jugando como miembro del radicalismo provincial.
El acuerdo para la Legislatura será muy similar al que se dibujó con el PRO en 2021. Precisamente, varios de los amarillos que entraron de la mano de Cambia Mendoza dejarán sus cargos este año. Y es ahí donde se podrán meter los libertarios. Tal vez en el sur LLA gane algún espacio más.
En los departamentos de Cambia Mendoza la lógica será más o menos la misma. LLA tendrá al menos un lugar en la lista de candidatos de concejales.
¿El nombre del frente? La Libertad Avanza+Cambia Mendoza. En todos los casos, el color será el violeta, que se parece bastante al morado franjista.
