La cautela es una de las características principales de los radicales. Sin embargo, de vez en cuando, casi siempre por cuestiones internas, comienza el murmullo en las filas de la UCR cuando uno de los dirigentes importantes empieza a dar señales de querer girar el timón bruscamente.
Es lo que ocurre hoy en el centenario partido tras los seguidos e intensos coqueteos entre el intendente de Godoy Cruz y virtual líder del partido en Mendoza, y el jefe de Gobierno porteño con aspiraciones presidenciales, Mauricio Macri.
La última señal ocurrió el miércoles cuando Cornejo se reunió con Martín Lousteau, el ex primer ministro de Economía de Cristina, hoy devenido en especialista de UNEN, la alianza entre radicales, socialistas y Libres del Sur. Además, Lousteau es uno de los más entusiastas promotores de un frente entre Unen y el Pro en vista de las PASO del año que viene.
Y Cornejo comparte el análisis y la postura. Según afirmó el miércoles, la oposición a nivel nacional debe estar unida. El detalle es que, por elevación, su postura le complica la vida a Julio Cobos, su ex aliado incondicional, casi su creación política.
Esto es lo que a los radicales que siguen a muerte al ex gobernador y ex vicepresidente les molesta de Cornejo. Si UNEN se junta con el Pro, Cobos no sólo deberá vencer en las PASO a Ernesto Sanz –lanzado como él– y a Hermes Binner, por el socialismo, más Pino Solanas y Elisa Carrió. Así, los cobistas, quienes protestan, por ahora, en voz baja, se preguntan por qué Cornejo le pone fichas a Macri cuando nada menos que Cobos está en la misma pelea.
LA VISIÓN DEL CORNEJISMO. Entre las filas del intendente de Godoy Cruz, el análisis es muy simple: si Cobos no se entusiasma con su campaña y si, finalmente, desiste de ser precandidato a presidente en las PASO, volverá a Mendoza, y querrá ir como candidato a gobernador de la UCR, exactamente la misma aspiración política de Cornejo.
Por eso, el análisis que hacen en el cornejismo es que mientras menos candidatos haya a nivel nacional –de todos los de UNEN y el Pro, sólo quedará uno tras las PASO– más posibilidades tendrá Cobos de entusiasmarse con llegar a la Casa Rosada y menos de volver a Mendoza.
En términos electorales, a Cornejo poco le importa quién será el candidato a presidente que llevará su boleta mientras el casillero de gobernador tenga su nombre. Al menos, no es lo más importante. Si es Cobos, será Cobos, si es Sanz o Binner, es lo mismo. También le da igual al godoicruceño si es Macri.
Cornejo cree, así lo ha manifestado, que “al radicalismo no le hace falta una alianza con el Pro para triunfar en el 2015 en Mendoza”.
LA VISIÓN DEL PJ. En las cercanías del vicegobernador Carlos Ciurca, quien ya está pensando en el complejo panorama electoral para el oficialismo el año que viene, ya se está analizando la posibilidad de que no sea Cornejo el candidato a gobernador, sino Cobos.
Si es así, los cañones se apuntarán al 2017, a las legislativas, y a intentar no perder todo (intendencias y bancas) con el huracán radical que significaría el ex vicepresidente compitiendo por la Gobernación.
Sin embargo, es el plan B. Creen en La Corriente que Cornejo logrará mantener entretenido a Cobos en la pelea nacional y que será él el candidato.
Si en su boleta el radical lleva a Cobos o a cualquiera de los demás presidenciables opositores, poco le interesa al ciurquismo, ya que, dicen y repiten, “lo que más nos conviene es que la oposición esté lo más dividida posible”.
En ese contexto, Ciurca confía en que, finalmente, todo el peronismo se encolumnará tras Daniel Scioli, incluso el kirchnerismo más duro, y que el candidato del PJ –probablemente un azul– disfrutará de las mieles del arrastre, tal como hizo Francisco Pérez y el propio Ciurca en el 2011, cuando la candidata Cristina sacó cerca de 50% de los votos en Mendoza.
Así, el peronismo mira con atención los movimientos de los “favoritos” en Mendoza para la elección del año que viene. Y mientras más complicada esté la relación entre Cobos y Cornejo, mejor.
