Cambiar un mismo paisaje en la ventana por múltiples destinos a lo largo y a lo ancho de todo el continente americano, dejar la comodidad de una casa de cuatro pisos en París por un camión de 12,5 metros cuadrados equipado con tres habitaciones, cocina, baño y comedor para poder conocer 16 países. Ese es el espíritu del viaje de 22 meses que se propusieron Rita y Víctor de 48 años junto a sus dos hijos.
Esta familia parisina estuvo en Mendoza durante un mes porque tuvieron problemas mecánicos con su camión y este fin de semana partieron al sur para conocer el Camino de los 7 Lagos. Aunque no pudieron elegir un destino preferido, destacaron la belleza de Perú y la gente en Argentina.
La idea original era viajar durante tres años, pero por la pandemia de Covid-19 debieron posponer la salida de París, aunque Rita destacó el lado positivo: el encierro les regaló tiempo extra para preparar mejor el camión que luego sería su hogar durante 22 meses.
Una puerta que al cerrarse se convierte en pizarrón, una ventana que se abre y detrás hay una cama para Simeï de 10 años. Lo que parece el techo del container en verdad es la habitación de Nihlo de 14. Todo se reconvierte rápidamente dentro de los 12,5 metros en los que esta familia parisina recorre el continente.

“El armado del camión comenzó antes de la pandemia. Mi esposo Víctor ha hecho todo. Compramos una caja frigorífica en Polonia y él la adaptó, lo hizo todo solo. Siempre ha construido cosas con sus manos y fue aprendiendo en el camino”, narra Rita.
Esta no es la primera travesía de esta familia con la casa a cuestas: “Es nuestro segundo viaje, en el primero solo estaba nuestro primer hijo que tenía dos años y medio. Viajamos por un año y recorrimos parte de Europa del Este, Rusia, Corea del Sur, Tailandia con el camión en barco y nosotros en avión, Camboya, Laos, Indonesia y Nueva Caledonia. Allí nos quedamos a vivir durante cinco años, de hecho, Simeï nació allí”, recuerda Rita y marca en un mapa cada uno de los países que llevan recorridos.
Dejaron Francia el 1° de noviembre de 2021 y el primer destino fue Halifax en Canadá, donde viajaron en avión y enviaron el camión por barco. De allí en adelante, el periplo continuó sobre cuatro ruedas.
Rita vivió en Perú cuando era pequeña y allí aprendió a hablar español. El resto de la familia nunca había estado en América, por eso optaron por este destino para la aventura.
Sobre los motivos que los animó a realizar el viaje, enumeró: “Nos impulsó la curiosidad de descubrir otros países, otras culturas, encontrar personas y conocer los paisajes del continente. También la posibilidad de vivir de una manera alternativa, no trabajar durante dos años y aprovechar de la vida y la aventura”.
Rita trabaja como enfermera y Víctor es profesor de adultos. Para poder realizar este viaje pidieron una licencia por dos años y alquilaron su casa en París para poder sustentarse económicamente durante su larga travesía. Sin embargo, Nihlo y Simeï no podían abandonar sus estudios durante sus meses fuera de Francia.
Al respecto, Rita contó cómo pudieron resolverlo: “Cada día, todas las mañanas, no hay sábado ni domingo ni vacaciones, los niños se sientan a estudiar. En Francia hay una modalidad que se llama enseñanza a distancia, nosotros tenemos los libros y los cuadernos, también realizan tareas y exámenes por internet. Todos los meses enviamos una evaluación que los maestros corrigen y nos devuelven. Por el momento no tuvieron malas calificaciones”.

Aunque pueda parecer complejo emprender este tipo de viaje con una niña y un adolescente, para Rita y Víctor se trataba más que nada de una oportunidad de que sus hijos conozcan otro estilo de vida: “La decisión con los niños no fue difícil. Pensamos que para ellos también es una suerte descubrir cosas diferentes cada día, cambiamos de ciudad y de paisajes todo el tiempo”.
Sobre la rutina de la familia por fuera del disfrute y el paseo, Rita detalla: “La limpieza la hacemos como en casa y cocinamos mucho dentro del camión, ya que buscamos mantener una dieta saludable y diversa”.
A pesar de que no extrañan París, reconocen que al principio fue difícil para sus hijos estar lejos de casa, la familia y los amigos, luego se entusiasmaron con la dinámica de conocer tantos lugares nuevos y despertar cada día con un paisaje diferente al del día anterior.
El regreso a casa será el 30 de agosto, justo antes de que Nihlo y Simeï regresen a clase y abandonen la vida itinerante.
