No es fácil vivir del arte. Nunca lo fue en ninguna parte del mundo. Quienes tienen la suerte de poder solventarse económicamente con la venta de sus obras son muy pocos. De hecho, no sólo en Argentina sino en varios países, la vida de muchos artistas se desenvuelve entre la epopeya de vender obras, pedir un subsidio y dar clases para poder pagar sus necesidades básicas.
Si a esto se le suma que cada vez hay menos salas y museos sostenidos por el Estado, el panorama parece desolador. Sin embargo, hay un circuito poco mediatizado que asegura que el mercado de arte está en época de florecimiento.
Según los datos de la Asociación Argentina de Galerías de Arte (AAGA), en 2013, se vendieron alrededor de 18.000 obras en el país. Mientras que en 2014 se vendieron más de 25 mil y las expectativas fueron en alza el año pasado. Actualmente, 4 de cada 10 argentinos ya compró alguna vez o está por comprar una obra de arte. “Paulatinamente, se está dando un cambio en el paradigma que rige este mercado: arte ya no como un lujo sino como objeto de decoración, más accesible y cercano al consumidor”, señaló Alejandra Perotti, galerista, a la agencia Télam.
En Mendoza, como en todo el país, hay un importante crecimiento en la cantidad de artistas emergentes, que buscan posibilidades de reconocimiento en galerías privadas y algunas ferias exclusivas que le permiten tener una “vidriera”. La mayoría tiene precios accesibles y dan facilidades de pago. En muchas salas, los propietarios dan la posibilidad de comprar con tarjeta de crédito o débito.
“Nuestra provincia a través de nuevas generaciones de mendocinos -franja etaria de 35 a 55 años – se esfuerzan para generar un mercado del arte, que si bien aún sigue en formación y no es permanente, sigue brindando señales de alcanzarlo. Tanto el 2015 como los meses transcurridos lo han confirmado con la participación de aquellos que entendieron que el arte es económico si se sabe comprar en su momento, además de su segura inversión. Quienes compran arte son cada vez más exigentes y conocedores de las artes visuales. Esto es el resultado de una construcción en la cual muchos agentes somos parte”, aseguró Daniel Rueda, propietario de la galería que lleva su nombre.
Rueda afirmó que hay un número significativo de artistas provinciales, que “son de un nivel indiscutible, no han logran aún trascender los límites provinciales y entonces hablamos de un promedio de comercialización dentro de la provincia que oscila entre los 8.000 a 30.000 pesos”. Mientras que otros que han logrado un posicionamiento tangible en importantes colecciones, staff de galerías de arte y por pertenecer a circuitos legitimados del arte nacional e internacional, si les permite considerablemente hablar de otras cifras, detalló el marchand.
Como Rueda, hay varios espacios privados en Mendoza que le permiten a los artistas visuales exponer y vender sus obras: hoteles, bodegas y galerías como la Santángelo, de Ciudad. Pero también hay quienes se perfeccionaron académicamente y sin tener lugar físico promueven la venta de arte. Este es el caso de Julia Godoy, quien asegura que al haber pocos centros culturales estatales para exponer, se ha incrementado la visita a los talleres de los artistas. “No sé si se han incrementado las ventas en los últimos meses, pero si hay más interés por el público de conocer a los artistas y sus trabajos. Hoy, se puede conseguir una obra desde los 2.000 pesos y los plásticos la dan en cuotas”, aseguró Godoy.
Al respecto, Mariana Tripoli, artista visual y joyera, afirmó lo dicho por Godoy: “No ha crecido el consumo, pero hay más interés por las obras de arte. Por otro lado, llegar a vender a los extranjeros tampoco es tan fácil, yo tengo llegada a través de la Bodega Salentein, donde hay un espacio de arte y el lugar es visitado por muchos turistas foráneos”.
Todos coincidieron en que es necesario que la provincia cuente con una Ley de Mecenazgo: “Considero que ese tipo de patrocinio financiero que se otorga a los artistas o científicos, como sucede en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, permitiría desarrollar las obras de nuestros artistas, incentivando la participación privada en el financiamiento de proyectos culturales. Si tenemos que hablar de beneficios, afirmo que el mayor es porque humaniza. Los expertos en la materia firman que el arte genera emociones nuevas y bellas en los que la admiran. También está confirmado la influencia positiva en la educación de los niños, en cuyos hogares hay obras de arte originales”, enfatizó Rueda.
Arte accesible
Desde hace unos años, los artistas mendocinos recurrieron a las redes sociales para ofrecer sus obras y vendarlas a precios muy económicos. “En 2013, un grupo de artistas empezamos a publicar obras de pequeño formato en Facebook por iniciativa de Osvaldo Chiavazza y nos fue muy bien”, comentó la pintora Laura Rudman, quien aseguró que esta red “catapultó otro tipo de venta. Cuando las personas se acercaban al taller a buscar la obra que habían adquirido por Facebook, veían otras y descubrían que el arte mendocino es posible y accesible al bolsillo de todos”.
Sin embargo, Rudman confesó que “la cosa venía bien, con movimiento constante, pero desde enero a esta parte se ha frenado abruptamente. Es comprensible. También es un bajón porque desde el arte accesible, por llamarle así a lo que movíamos por las redes sociales, se iba alimentando, cultivando el amor por el arte original y aparecían coleccionistas emergentes. Hoy las ventas han vuelto a ser aleatorias, esporadicas y esos nuevos compradores (90% clase media) ha desaparecido”.
En este sentido, desde La Casa de la Palmera, donde se organiza la Feria de la Quinta, Arte y Diseño, afirmaron que este formato donde reúnen plásticos y diseñadores ha tenido una buena repercusión en el público local y que inclusive algunos chilenos que vienen de compras a Mendoza se han dado una vuelta por el lugar. Según Marta Icarte, una de las organizadoras, este encuentro surgió de la necesidad de los artistas de tener un espacio que les permita un contacto directo con la comunidad y con la condición de que fuera exclusivo de diseño de autor y obras de arte.
El Sur también existe
En San Rafael, desde 2009, funciona un espacio que hoy motiva a los artistas locales: Unísono. El lugar surgió como una casa de arte y, en 2012, se transformó en galería. Pertenece a tres mujeres que estudiaron arte: Noelia Álvarez, Irene Mancino y la española Montse Bassols, quien se radicó en la provincia hace 17 años.
Para ellas la venta de obras no es una situación fácil, pero son optimistas: “Lo que ocurre con las ventas en este ámbito es muy particular. Últimamente los sanrafaelinos se animan a compra más y en nuestra galería tienen el beneficio de poder hacerlo con tarjetas de créditos y en cuotas”, dijo Bassols.
Según detalló la española, el 70% de las personas que compran lo hacen porque buscan una obra que les quede bien en algún rincón de su casa, sin pensar en el patrimonio que adquieren. Mientras que el 30% de los compradores es conocedor del tema. Y a modo de ejemplo contó: “El año pasado, un coleccionista argentino que vive en México nos compró 15 obras de Ana Kozel para exponerlas en un museo que abrirá en Cuba”.
Al respecto, la artista Anabel Simionato apuntó: “En Mendoza se venden mejor las obras que tienden a lo decorativo. Aquí mucha gente compra arte para decorar sus hogares o por el prestigio que aporta tener a cierto a artista, y no tanto por el impacto a nivel conceptual. Sin embargo, es destacable las distintas acciones que generan grupos alternativos de artistas para acercarse a otro tipo de público. como los encuentros anuales de artistas visuales, donde el ´visitante puede tener contacto directo con el artista, comprar obras a cómodos valores y así entablar con la pieza una relación mas directa y fluida”.
Por qué adquirir una obra de arte original
Daniel Rueda recomendó “adquirir arte porque es una de las mejores inversiones de capital. Además de la revalorización del dinero, el arte tiene el complemento de poder ser disfrutado, dando importancia al lugar donde se ubica. Habla de quiénes somos y cómo vivimos. Es sobre todo un acto de reafirmación personal”.
Por su lado, para Simionato “comprar arte es una inversión. El valor de una obra de arte crece a medida que el tiempo pasa, y a medida que el artista en cuestión va ganado lugares mas destacados”.
Dónde comprar
Este domingo, de 11 a 20, se puede visitar Feria de la Quinta, en Rufino Ortega 162, de Ciudad. Habrá joyería, pinturas, grabados y esculturas.
El 16 y 17, más de 80 artistas participarán del VII Encuentro de Artistas Visuales en los jardines del Museo Fader (San Martin 3651, Drummond, Luján). El horario es de 10.30 a 19, la entrada cuesta 70 pesos y los menores de 12 ingresan gratis. Nico Godoy, Vivian Mayne, Rosana Pannochia, Susana Sammartino, Mema Hanon, Verónica Ohanian, Anabel Simionato y Fernando Fara son los responsables, quienes integran el Club Cultural Chacras.
Daniel Rueda: abierta al público de lunes a viernes de 9.30 a 12.30, en Montevideo 230, Piso 8 Oficina 4, de Ciudad.
Santángelo: está abierta de 10 a 12 y de 16.30 a 20.30, en Olascoaga 631, de Ciudad.
Unísono: se puede visitar de 10 a 13 y de 17 a 20, en barrio Olivos del Fundador, Calle 3 Este, Casa 2, San Rafael.
