El germinado y las semillas de algarrobo. Foto: El Sol

Con sumo cuidado para no romperlas, un técnico abre las vainas de algarrobo y extrae las semillas una a una. Las selecciona, mide, pesa y cataloga para luego almacenarlas en una heladera, a temperatura controlada, donde se acopian también futuras plantas de retamo, chakay y tres especies de jarilla.

Este meticuloso proceso se lleva adelante en el Banco de Germoplasma de Mendoza, donde se conserva diversidad genética de flora nativa y se realizan ensayos de germinación.

La institución está ubicada en el mismo predio del vivero forestal Alejandro Notti de la dirección de Recursos Naturales y fue creada para disponer de material vegetal para hacerle frente al cambio climático y poder restaurar zonas degradadas.

Selección de vainas de algarrobo. Foto: El Sol

Se estima que la recuperación ecológica del pedemonte llevará más de 30 años luego de los incendios provocados por el Zonda a finales de septiembre. El proceso se iniciaría a finales de agosto del año que viene con los plantines generados de las semillas guardadas.

Sebastián Melchor, director de Recursos Naturales, indicó que continúa el relevamiento de daños de las aproximadamente 4.000 hectáreas consumidas por las llamas en El Challao, en Las Heras, y en distintos puntos de Luján de Cuyo, principalmente en Cerro Los Cóndores y La Crucesita.

En estas zonas predomina la vegetación herbácea, como pastos, y especies arbustivas: jarilla macho, molle, altepe y monte negro, entre otras.

A través del banco se podrían producir actualmente 5.000 algarrobos, 3.000 plantines de jarilla y casi 3.000 retamos.

Hugo Asensio y Vanina Bisogno trabajan en el Banco de Germoplasma. Foto: El Sol

Cómo nace el Banco de Germoplasma

El banco surgió después de los incendios en General Alvear donde se quemaron 200 mil hectáreas entre finales del 2017 y principios de 2018.

El problema central que tuvimos en aquel entonces es que no poseíamos gran cantidad de algarrobos para ese nivel de superficie a restaurar.  En ese momento destinamos unos 5 millones de pesos y luego le sumamos 10 millones, pero no teníamos esos ejemplares y tuvimos que ir a buscarlos a Catamarca, lo que provocó que se generaran hibridaciones. Entonces, a partir de allí, nació la idea de generar nuestro propio Banco, que contó con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo”, recordó Melchor.

Las semillas se conservan en una heladera. Foto: El Sol

El material genético más antiguo data del 2020 y proviene de Divisadero Largo, cuando comenzó el proceso de recolección -que se hace en forma anual- y, por el momento, en reservas protegidas. Para esto, se capacitó a guardaparques que son los encargados de buscar las semillas y georeferenciarlas.

Vanina Bisogno, técnica del banco, sostuvo: “Sabíamos que dadas las condiciones que estaba teniendo Mendoza de una sequía prolongada, los fenómenos tales como incendios aparecerían con mayor frecuencia. Es una forma de resguardar la vegetación lo máximo posible”.

Plantines de algarrobo. Foto: El Sol

Elegir y conservar

Hugo Asensio, técnico del Departamento de Bosque Nativo, es el principal responsable del banco y es quien pasa los días seleccionando el material genético.

Para determinar qué especies guardar, se trabajó en un inventario con el Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Áridas (IANIZA) del Conicet. 

Toda la diversidad vegetal está relevada, tiene un código, se sabe la distribución exacta y quiénes lo cosecharon. Se comenzó a trabajar con el algarrobo porque es la que tiene más trabajo a nivel nacional”, detalló Hugo y explicó que se buscaban guardar especies leñosas, a la que se sumó el retamo y luego la jarilla y el chakay.

Estufa de germinación. Foto: El Sol

Así el listado está compuesto por leñosas arbóreas:

  • Algarrobo dulce: Neltuma flexuosa
  • Algarrobo patagónico: Neltuma denudans.
  • Chakay: Ochetophila trinervis.

Leñosas arbustivas:

  • Jarillas: Larrea cuneifolea, Larrea divaricata y Larrea nítida.
  •  Retamo:Bulnesia retama.
Hugo Asensio en el vivero Notti. Foto: El Sol

Cubrir el pedemonte

Asensio afirmó que “hay que ser estratégico” para usar esas semillas y que se debe planificar la restauración de cualquier zona afectada, ya sea por la sequía o los incendios.

En lo que respecta al sector del pedemonte quemado tras el último Zonda, Melchor aclaró que si bien la futura producción “no alcanza para cubrir todo” el daño, no es un proceso que se pueda realizar rápidamente, en un año. 

“Sí podemos hacer 2.000 plantines para agosto del año que viene, es un éxito enorme porque permite incorporar esas especies, mientras trabajamos en la nueva recolección”, destacó el director de Recursos Naturales.

Las vainas y sus semillas se miden y se pesan. Foto: El Sol

Los ensayos de germinación se realizan a través de una estufa de cultivo, cuya función es la de crear condiciones excepcionales de temperatura y humedad para lograr que el brote.

En 72 horas puede surgir un algarrobo y así ya generamos 850 árboles que provenían del bosque Telteca”, refirió Asensio y señaló que, por cosecha, se pretenden recolectar entre 3.000 y 5.000 semillas que pueden servir, además, para reconvertir el arbolado público de Mendoza.

El arbolado hay que renovarlo, es importante ir incorporando plantas nativas y la propuesta que elevamos al director es empezar a trabajar en esto con los municipios”, concluyó el técnico.