La Dirección General de Escuelas (DGE) implementó un censo que permite medir la fluidez lectora de 79.437 estudiantes de cuarto y séptimo grado, de nivel primario, y primer año de secundaria orientada y técnica, tanto de gestión estatal como privada. La actividad arrancó este lunes y se extenderá hasta el próximo 20 de abril.
La actividad iba a ser puesta en marcha en marzo del 2020, pero por la pandemia debió suspenderse. El objetivo busca contribuir en las trayectorias escolares y obtener una herramienta más de diagnóstico, luego de un año de escolarización no presencial, donde la fluidez lectora es considerada un aprendizaje prioritario.
En qué consiste el censo
Esta medición será un insumo muy importante para los docentes como un elemento más de diagnóstico para su planificación de lectura durante el año escolar.
“En la actividad estarán involucrados unos 200 docentes aplicadores que trabajarán junto a las escuelas, respetando el régimen de asistencia y protocolos sanitarios que cada institución estableció. Permitirá planificar con mayor precisión no sólo a la DGE sino también a cada docente. La idea es que cada maestro tenga conocimiento del nivel que presentan sus alumnos”, expresó José Thomas, titular de la DGE.
El funcionario refirió que el 16 de marzo del 2020 tenían planificado realizar el primer censo y, a raíz de la pandemia, quedó suspendido, por lo que no hay punto de comparación. “De ahora en adelante realizaremos este censo y ojalá se mantenga en el tiempo”, expresó.
Por su parte, la directora de Planificación de la Calidad Educativa, Silvina Del Pópolo, explicó que “el censo está destinado para los chicos de 4° y 7° grado, que son aquellos que cierran ciclos, 1° año del Secundario, que abren un nuevo nivel. Es necesario poner una mirada analítica sobre la lectura de ellos”.
Las claves
Sobre la metodología a aplicar, la funcionaria consignó que “consiste en una lectura de un minuto, en voz alta de un texto completamente desconocido para el estudiante”.
La finalidad es que el docente observe con cuánta precisión se lee. Es decir, que observe el reconocimiento de la palabra y la figura tonal. Ambos elementos son componentes de la comprensión y afectan su proceso.

A partir de esta muestra, la idea es realizar una segunda, incluso, tercera medición a lo largo del año y allí comparar el grado de evolución o no de los escolares.
“Es muy importante entender que la fluidez es una estrategia hacia la comprensión lectora. Contribuye y favorece a que toda la carga cognitiva que el estudiante pone antes de leer se reparta en la decodificación y en las otras habilidades necesarias para comprender un texto”, dijo Del Pópolo.
La mirada de los especialistas
La iniciativa planteada por la DGE fue celebrada por especialistas que, además, recomendaron no sólo quedarse con la fluidez.
“Lo vemos con muy buen ánimo porque sabemos perfectamente las dificultades que aparecen en las pruebas internacionales y locales en relación con la comprensión lectora, sobre todo”, expresó Alejandro Castro Santander, Director del Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica de Cuyo.
“La fluidez lectora es una parte que integra e impacta en la comprensión, es algo que hay que trabajar con mucha seriedad. Este censo debería estar siempre y que no sólo sea una experiencia de unos pocos meses. Hay que trabajarlo avanzando en complejidad creciente de 1ro a 7mo grado para que luego quede como un hábito y podamos hablar de conciencia lectora y gusto por la lectura”, agregó.
Por su parte, la psicopedagoga Nancy Caballero expresó: “Me parece fantástico que se realice este tipo de actividad ya que tanto en Educación como en Salud si uno no parte de un buen diagnóstico es muy difícil hacer herramientas que no sean útiles. En las pruebas PISA se ha bajado notoriamente el nivel y en lugar de analizar eso se ha criticado el procedimiento de las evaluaciones”.
La especialista aseguró que “este censo no apunta tanto a la comprensión lectora, pero sí a la fluidez que es fundamental ya que como los chicos leen muy mal, no entienden lo que leen. Eso ha influido muchísimo en que en el Secundario no dan casi lecciones orales porque no se animan a leer en voz alta, y el mayor precio se paga en la universidad”.
Finalmente, la especialista aseguró que “la fluidez y la comprensión implican también entender el significado de las palabras. Esto enriquece el léxico: es decir, a mayor léxico, mayor fluidez de pensamiento”.
