El presidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva, Estética y Maxilofacial (SVCPREM), Reinaldo Kube, destacó en una entrevista con Efe que “en en Venezuela los concursos de belleza influyen mucho y por eso nadie quiere verse feo”. “No hay gente fea, lo que hay es falta de dinero”, aseguró Kube, quien señaló que, en su opinión, “si hubiese dinero, todo el mundo estaría haciendo cirugía estética”.
El cirujano indicó que en ese país se opera de manera legal un promedio de entre 25.000 y 30.000 pares de implantes mamarios al año y destacó la preocupación de las mujeres venezolanas por su apariencia . Además, subrayó que cada vez más menores de edad acuden a la consulta para pasar por el quirófano: “A los quince años, en lugar de pedir como regalo un viaje por Europa o Estados Unidos, un crucero o una fiesta, las niñas les piden a sus padres que les regalen una cirugía de implante de mamas”, agregó.
También el cirujano oficial de Miss Venezuela, Daniel Slobodianik, consideró en una entrevista con Efe que, desde hace unos diez años, la cirugía estética ha tenido un augeen Venezuela después de que varias reinas de belleza del país comenzaron a ganar coronas en el extranjero.
SENOS COMO REGALOS DE GRADUACIÓN. A raíz de eso, se ha creado una bola de nieve que ha incrementado el número de jóvenes que piden este tipo de intervenciones como regalo por su graduación. Slobodianik aseguró que no se debe operar a menores de dieciséis años, y que, en adolescentes, se debe valorar la madurez mental de la paciente y tener el consentimiento de los padres. Los implantes mamarios “hay que saberlos llevar, y hay que saber qué está pensando esa persona a esa edad, por qué se quiere poner uno”, añadió.
Según explicó Slobodianik, “esto es un indicativo de que las chicas ya desde esa edad en este país están buscando la forma de verse mejor y preocuparse por su imagen”. En Venezuela, “el número de personas que se operan o están pendientes de su apariencia personal es superior a la de muchos países del mundo”, señaló el cirujano oficial de las misses venezolanas. Una de las causas es que en los países latinoamericanos “no es tabú caer en un quirófano para mejorar algunas imperfecciones”, según Adriana Blanco, quien acaba de someterse a una operación para retirar unos implantes mamarios que se puso después de dar a luz a su primera hija.
También ha pasado por dos liposucciones y en el futuro tiene previsto volver a operarse los senos. “No me arrepiento, ya que no todos somos personas de gimnasio”, aseguró, pero hizo hincapié en que, en el caso de las liposucciones, “no hay milagros y noventa por ciento del éxito está en manos del paciente, que debe llevar una vida saludable para mantener su peso”. En cualquier caso, apuntó a que siempre hay riesgos en cualquier operación, por lo que el paciente debe asegurarse y preguntar al doctor por su título. Blanco alertó de las operaciones que se realizan con anestesia local, algo gravísimo a su juicio, porque el doctor no controla los niveles cardiovasculares ni respiratorios.
“LO MÁS GRANDE ES LO MÁS BELLO”. Por su parte, Kube criticó la moda que hace que, entre las mujeres “compitan para ver quién las tiene más grandes” y destacó la importancia de orientar a las pacientes para que comprendan que, en lo referente a los senos, “lo más grande no tiene por qué ser más bello”. En ese sentido, ambos cirujanos coinciden en que el tamaño debe estar acorde con el cuerpo, el tórax y la altura de la mujer.
“Hay pacientes como actrices de televisión, vedetes o desnudistas que piden unos implantes exagerados, y no tienen suficiente piel como para meter una prótesis tan grande de una sola vez, por lo que lo van haciendo de manera gradual: se ponen una y a los dos años, se ponen más porque la piel se estira”, explicó Slobodianik. El doctor también advirtió que las amigas no son puntos de referencia para decidir el tamaño de unos senos operados. Los dos cirujanos señalaron que creen que en el futuro se mantendrá el interés por la cirugía estética.
“Mientras haya dinero y un mundo globalizado con programas de belleza, concursos y desfiles de moda, habrá cirugía estética”, aseguró Kube, mientras su colega apuntó que las mujeres van a seguir operándose, pero “buscando algo acorde a su anatomía”. El presidente de la SVCPREM afirmó que “cada día más gente busca la cirugía estética en países como España o Italia y precisamente acuden a países como Venezuela para realizar la operación”. “El principal atractivo para operarse en Latinoamérica son los precios. Las personas que vienen de fuera proceden, principalmente, de Europa y de Estados Unidos”, afirmó Kube.
Según explicó, en Venezuela un implante mamario puede costar en torno a 10.000 o 12.000 bolívares fuertes, algo que pueden suponer entre 2.000 y 3.000 dólares (1.300 y 2.300 euros) en el libre mercado. Sin embargo, en EEUU, una intervención de aumento de pechos estaría entre 12.000 o 15.000 dólares (7.700 o 9.700 euros) , según manifestó, por lo que los pacientes “viajan, toman un hotel, van a tiendas, compran y todavía están ahorrando dinero”.
Por su parte, Slobodianik destacó que muchos europeos, principalmente de España y, en concreto, de Canarias, acuden a Venezuela para operarse, y que este país “ha desplazado a Brasil en lo que se refiere a calidad en cirugía plástica”, aseguró. En cuanto a la seguridad jurídica de operarse en Venezuela, ambos admitieron que “desde Europa sería muy difícil iniciar un proceso judicial si el paciente no quedara satisfecho”, por lo que instaron a realizar intervenciones quirúrgicas con cirujanos calificados.
Además de los implantes de mamas, también se ha incrementado en los últimos años en Venezuela el número de pacientes que acuden a realizar liposucciones. Junto a estas intervenciones, los retoques de nariz y la eliminación de las arrugas faciales son los procedimientos más solicitados. Kube y Slobodianik también confirmaron que cada día acuden más hombres a los quirófanos para mejorar su aspecto, aunque la proporción es de “nueve o diez mujeres por cada varón”, según Kube.
En el sexo masculino, las operaciones más demandadas son los implantes pectorales para definir el músculo, liposucciones en el abdomen, así como las operaciones de nariz y para disimular cicatrices. “El latino es muy machista, pero ese tabú desapareció”, afirma el cirujano oficial de Miss Venezuela, quien añade que “el hombre es más cobarde y menos tolerante al dolor que la mujer” en el postoperatorio.
