Es una realidad conocida y para nada nueva: las mujeres siguen siendo minoría en trabajos STEM (por la sigla en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática) y el problema comienza en la educación.  

Según un estudio de la organización Chicas en Tecnología junto con INTAL BID, “desde niñas y adolescentes, las mujeres deben atravesar barreras de elección que desmotivan el interés por la ciencia y la tecnología. Estereotipos familiares y sociales contribuyen a que las mujeres asocien estas disciplinas a roles masculinos”.

Mientras que en nuestro país seis de cada diez estudiantes universitarios son mujeres, en carreras de ciencias aplicadas y programación apenas alcanzan un 15%. “En Argentina, las mujeres representan solamente el 34% del estudiantado de disciplinas STEM, y el 17% del estudiantado de programación”, sostiene el informe.

Las carreras STEM se consideran estratégicas debido a su impacto en el desarrollo económico y social de los países que las fomentan. Además, se asocian a trabajos con remuneraciones por arriba de la media de ingresos.

En el sistema universitario de Argentina, entre los años 2010 y 2016, se registraron apenas 33% de mujeres como estudiantes de carreras STEM.

¿Cuál es la situación en Mendoza? Según estimaciones de la Universidad Nacional de Cuyo, alrededor del 34% de todos los estudiantes de STEM son mujeres, y en las TICs (Tecnologías de la Información y la Comunicación) solo el 17%. 

En particular, las unidades académicas donde hay más estudiantes masculinos que femeninos son la Facultad de Ingeniería y el Instituto Tecnológico Universitario

En la primera hay 64% hombres y 36% mujeres y en la segunda el porcentaje se reparte en 60/40. 

Consideran que sus números, que mejoraron en los últimos años, están en línea con las estadísticas mundiales. 

“Una de las razones es la falta de conocimiento y acceso a entender de qué se tratan las STEM y de autopercibirse capaces de desarrollarse en ese ámbito, que está muy masculinizado. Es una barrera que se autoimponen las mismas estudiantes, y los profesores o familiares tampoco alientan a que se incursione en esos terrenos, quizás sea una forma de proteger porque es difícil abrir camino en esta área”, explicó María Teresa Damiani, secretaria de Investigación, Internacionales y Posgrado. 

Por eso, la UNCuyo desarrolló una campaña de incentivo donde prime el ejemplo de otras mujeres que siguieron estas carreras. 

María Teresa Damiani

La campaña “Biografías que Inspiran”, impulsada por la Secretaría Académica (a cargo de Julio Aguirre), que propone como acción continuada durante el 2023 un ciclo de difusión sobre historias de vida donde las protagonistas son niñas, adolescentes y jóvenes, estudiantes o graduadas (de no más de 2 años desde su graduación) de la UNCuyo, que presenten interés y/o alguna trayectoria en carreras relacionadas con las disciplinas STEM.

Para Damiani, “la idea es impulsarla fuertemente en las seis escuelas secundarias y la escuela primaria de la Universidad”. 

Consideran que “el incentivo y la inspiración tiene que comenzar desde más pequeñas”, porque “las vocaciones científicas se despiertan antes de la universidad”.

“Tenemos que ir a ese grupo de mujeres que está demandando que quienes han podido desarrollarse en las STEM, cuenten su experiencia”, sintetizó Damiani. 

La postulación de las protagonistas será de manera abierta, y puede realizarse de manera personal o a través de sus pares, docentes, familiares o amigos. 

La convocatoria se encontrará abierta durante todo el año, de manera permanente, de forma de ir recibiendo nuevas historias de forma continua, con el objetivo de incrementar el alcance de esta iniciativa de manera constante y creciente.

Programa de subsidios

Por otro lado, la casa de altos estudios anunció en febrero un programa de subsidios para doctorandas. 

“Queremos premiar la sororidad porque tenemos que ser conscientes que es una herramienta muy valiosa como generosa como género para progresar”, destacó Damiani. 

La iniciativa propone ayudar con un incentivo económico a aquellas investigadoras de la UNCUYO cuyos posgrados se han visto postergados. Su particularidad es que se tratará de una acción de sinergia entre mujeres, ya que sólo podrán acceder a ella aquellas doctorandas cuyo trabajo sea dirigido por mujeres.

Y desafió a las jóvenes que están definiendo qué estudiar: “Hay que derribar un montón de mitos alrededor de las carreras universitarias. Conocer de qué se tratan las STEM, saber que no hay que ser un marciano para desarrollarse en esa área y son caminos con futuro. Hay que animarse a caminarlo”.