La película cuenta las aventuras de Valentina, una niña que, junto a un grupo de compañeros de estudio, se prepara para recibir la primavera con una gran fiesta. Así, enmarcados en una apuesta paisajista y muy colorida, la que pasa por los tonos rosas y pasteles que se presentan como muy atractivos para el público destinatario, Valentina y sus amigos interpretan una aventura simpática y simple, en la que priman el amor y el desamor, el primer beso y la importancia de la amistad, elementos con los que José Luis Massa, responsable de la productora Illusion Studios, encargada de darle vida y movimiento a esa simpática nena, pretende acaparar las miradas de las más pequeñas.

UN FILME LOGRADO.

                Luego de haber sido el rostro de varios objetos de merchandising como agendas tipo diarios íntimos para niñas, estampas en mochilas, camperas y remeras, entre muchos productos más, Valentina tomó vuelo propio y se convirtió en la protagonista de un filme que logra su cometido, entretener y divertir a los más pequeños, pero que no se consagra como una de las producciones más destacadas de José Luis Massa. Es cierto que las comparaciones nunca son buenas, pero en la oportunidad merecen aplicarse, ya que Massa se ha destacado dentro de la escena cinematográfica con grandes apuestas animadas, como Patoruzito I y II e Isidoro, entre otras, las que lograron una excelente aceptación del público, no sólo por su impecable puesta en escena, sino también por su brillante dirección.

                   Pero no todo es brillo. Valentina, la película era una de las grandes apuestas nacionales cinematográficas para estas vacaciones invernales y, pese a cumplir con ciertas características propias de un filme animado (diversión, aventuras, canciones y un final feliz), se vuelve redundante y hasta roza los límites del aburrimiento, lo que es rápidamente salvado con la aparición de situaciones disfrazadas de acción y misterio.

                  Otra de las falencias de la cinta es la agilidad en lo que respecta a los movimientos de sus personajes, lo cual nos introduce a un filme lento y sin mucha progresión, características que impiden que la misma pueda generar en sus espectadores la mágica fascinación del mundo animado. En síntesis, Valentina, la película logra su cometido pero no se posiciona como una de las grandes apuestas invernales.