Alejandro Wiebbe, más conocido como Marley, fue denunciado este martes por un hombre de 44 años que, según indicó en la presentación, sufrió un abuso sexual por parte del conductor cuando era menor de edad en la década de los 90.
El denunciante es Adrián Alfredo Molina, está radicado en Miami y viajó a Argentina para radicar la denuncia en la Justicia. Según indicó, Molina habría tenido una relación en los años 90, cuando él tenía 17, con la figura televisiva. El contacto empezó por uno de los inicipientes chats de internet en 1996.
Según la denuncia, en esas conversaciones Marley le habría asegurado que se parecía a un actor británico: Hugh Grant. Aquella relación duró unos tres años y lo que empezó como una amistad, luego pasó a otra instancia.
“Para ese momento no tenía clara mi orientación sexual“, explicó Molina.
Finalmente, llegó el momento de conocerse personalmente.
“Al cabo de un tiempo me citó en una esquina de Palermo, donde nos conocimos personalmente. Para ese entonces él ya se había transformado en alguien de confianza, en la única persona que sabía todo de mi vida… En esa ocasión me subí a su automóvil en el área Libertador e inmediatamente me llevó por la autopista Panamericana a su casa de la zona norte“, relató el denunciante.
En ese trayecto, el famoso habría querido tocarle la mano, situación que fue rechazada por el denunciante. “En ese primer encuentro de su casa trató de seducirme e intentó tener relaciones sexuales pero me negué, lo cual me dio mucha vergüenza y culpa“, aseguró.
Posteriormente, Molina detalló que en aquella época era “un adolescente muy tímido, introvertido” y que esta experiencia se la contó a una única amiga. “Esa manipulación y mi inmadurez me llevaron a tener relaciones con él. Me buscaba en una esquina acordada previamente y me llevaba a su casa, donde comíamos y teníamos relaciones sexuales. Esto se inició cuando yo tenía 17 años y duró por más de tres años“, relató.
Si bien al parecer realizaron algunos viajes, el hombre recalcó que “tiempo después tomé conciencia que la relación fue netamente sexual, limitada a las cuatro paredes de su casa“.
Pero también le pedía que tuviera cuidado de exponerse en el edificio. “Cuando estábamos en su casa me obligaba a que no me acerque a la cocina en planta baja porque nos podía ver una vecina, y si salíamos a la piscina en el jardín, siempre teníamos que estar alejados“, sostuvo.
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