Dos mendocinos, Natalia Navarro (27) y Damián Tagarelli (28), y Wally Sánchez (31), un santafesino radicado en la provincia, se adentraron en el continente y recorrieron las plazas y calles de pueblos “del interior” de Chile,Perú, Bolivia,Colombia y Venezuela. Al regreso, compartieron una charla con El Sol para contar la enorme riqueza que aloja esta tierra y emana de su maravillosa gente.
¿Cómo surgió la idea de recorrer otros países de América del Sur? Nació por un interés interno de conocer las culturas hermanas, por ver qué está pasando en estos otros países latinos, cómo se organizan, cómo es la gente, su política, su modo de hacer teatro, y cómo es la vida del viajero que lleva su obra de teatro a cuestas y la ofrece en cada pueblo, en cada función y a cambio recibe una sonrisa, un comentario y esa colaboración que permite seguir rodando por las rutas. Y también para ampliar la mirada, para conocer y así conocernos y para compartir nuestro arte. Wally y Damián habían viajado antes a Bolivia y habían hecho pequeñas giras por los departamentos y por otras provincias. Este viaje fue como el siguiente paso.
¿Llevaron obras preparadas para este viaje? ¿Cómo trabajaron? Sí, fueron creadas para esto. Wally y Damián conforman el elenco DeLaNada. Llevaron su obra de calle, de clown (payasos), para toda la familia, en la que Natalia participó como actriz invitada, Pachachada en Do Mayor, consta de acrobacias, gags, títeres y percusión. También una para adultos, Perros, para sala, que se adaptó a bares,museos y bibliotecas.
Es de crítica humorística a estamentos como la iglesia, la política, el ejército, o a personajes como el mismo artista. Natalia fue con un unipersonal titulado Batalla Adentro, para sala específicamente, acompañado de relato, sonidos y luces. Trata de las luchas internas, los temores, el cambio de un ser (el personaje lleva una máscara) que se enfrenta a sí mismo y a las circunstancias.
¿Como financiaron el viaje? Fue gestionado pura y exclusivamente por la gorra de las obras que hacíamos en la calle y en los bares. Igual, cada uno llevaba un pequeño ahorro de lo trabajado durante el año –Damián y Natalia son profesores de teatro y Wally, técnico en una sala, además de que los tres actúan–. ¿Planearon un itinerario o siguieron lo que dictaba el instinto? Planeamos subir por Chile, Perú, Ecuador y Colombia y llegar como meta final a Venezuela, pero en sí, el viaje se fue haciendo, un poco por instinto, por los tramos que se podían recorrer con el auto, un Escort 91, por los lugares de trabajo (si no nos dejaban presentarnos en una plaza debíamos ir a otro lado).
En las ciudades fue dificilísimo, porque para hacer una función en la plaza hay mucha burocracia interminable. Es decir, el viaje se fue creando a sí mismo, siguiendo las sugerencias de otros viajeros o de la gente. La incertidumbre y el improvisar a diario te mantienen más vivo, más atento,más creativo.
¿Por qué Venezuela como meta final? Porque queríamos saber cómo era su movida social, qué estaba generando desde lo cultural y la verdad es que nos maravillamos. Es interesantísimo ver tanta cultura, jóvenes de 16 a 18 años conformando elencos de teatro, viajando a pueblos a hacer funciones, arriba de zancos en desfiles, bailando, en orquestas; hay gente moviéndose y generando muchas cosas lindas. Barrios organizados como comunidades que generan mercados con mercadería a muy buen precio, casas donde hacen alimentos para todo el que lo necesite y el Estado está allí, facilitando dinero a las comunidades que se organizan, van haciendo crecer esta plantita llamada socialismo bolivariano.
Y entrar a estas tierras fue cumplir con la meta de la gira y conocer un poco, puesto que no llegamos hasta Caracas, pero conocimos pueblos y gente con diversas opiniones, generando y apoyando esta movida que apuesta a todos, que se acuerda de los que no tienen plata para ir al médico, de los analfabetos, de los más humildes. Venezuela está educando a su gente desde la más pequeña comunidad.Nosotros pudimos participar en comités en los que se educa en el socialismo.
¿Qué experiencias relacionadas con el teatro rescatan? Más que nada lo “vivo” que te hace sentir el teatro callejero, que es para todos, para el pobre, el loco, el borracho y los niños con sus padres que fueron el domingo a la plaza a tomar un helado. Es increíble, hay mucha gente linda viajando, compartiendo y entregando sus artesanías, su música, su risa, su arte, su clown y mucha gente abierta a recibirlo con alegría y gratitud.
Nosotros nos relacionamos más que nada con el artista callejero y es increíble ver la movida que hay y la vida que le da esta expresión a las plazas. A veces, la gente nos apoyaba para que la policía no nos sacara, simplemente porque estaba entretenida con la obra. Ese contacto tan directo es extraordinario. Además, conocimos gente de salas, alguna con ganas de ayudarte, como en Ecuador, que nos facilitaron unas salas para el unipersonal de Natalia. Claro que también están los que se olvidaron de lo que es viajar así y no dan una mínima ayuda. Pero el arte está, se renueva, renace de sus raíces, te danza, te acaricia, te mueve y siempre te rodea, sólo hay que abrir los ojos y darse.
A nivel humano ¿qué los sorprendió? El apoyo, la ayuda de la gente humilde: pescadores que comparten su desayuno, niños que te regalan una pulsera, alguien que te trae un café, otros que te abren la puerta de sus casas. Eso le pasó a Natalia en Colombia, le dejaron un departamento de una mujer que se iba de viaje y de onda, sin conocerla, le dejó su hogar hasta que hiciera unas funciones, fue genial. Te sorprendés, te emocionás.
También en Venezuela, una chica nos ofreció su baño para ducharnos, es increíble. En Colombia, te dicen: “Argentino, bienvenido” y te regalan una riquísima arepa. Latinoamérica es hermana, compañera, madre.Hay tanta cultura indígena, tantos afrodescendientes, tanta mezcla, tanta riqueza, tanta buena gente, como también hay mucha necesidad, carencia, lucha, garra y resistencia.
¿Se vive igual el teatro en esos países? En el teatro de estos lugares podés ver gente que trabaja independientemente, otra para organismos, otra que se mueve en la calle, con trabas, como acá. Hay elencos con problemas con las salas y el pago de las mismas, otros con temas burocráticos, y así,en general algo bastante parecido a lo de acá. En Venezuela, la cosa es diferente.
Ahí, cada pueblito tiene su casa de la cultura con gente muy copada dirigiéndola y eso hace que haya elencos apoyados constantemente. La movida callejera es importante e interesante. Es rescatable eso, el arte y la movida callejera de estos países hermanos. Cada plaza tiene su mundo, sus códigos y es bellísimo ponerte de acuerdo con el mimo, el titiritero y los payasos, para ver quién actúa en cada momento y después compartir una cerveza.
Se trajeron mucha riqueza ¿Qué dejaron en el camino? Viajar por estos lugares y de la forma que lo hicimos nosotros deja muchísima riqueza. Se aprende mucho, se goza mucho y se sufren también algunas situaciones. Pero, en general, es necesario viajar para ampliar la mirada y compartir. Te das cuenta de la sencillez de mucha gente y de que por ahí está lo que realmente vale la pena.
Y en el camino dejamos miedos, algunas cosas para alivianar el peso del trailer y muchos amigos, experiencias y gente linda. Bueno, dejamos es un decir, porque se quedan con nosotros y reviven cada vez que las recordamos y las nombramos. Si querés más detalles sobre este periplo ingresá a www.lavorágine.com.ar y para comunicarte con ellos escribiles a: wally75@yahoo.com.ar, natuly80@hotmail.com o demiantagarelli@ hotmail.com.
