Desde hace un poco más de una semana, los mendocinos comenzamos a palpitar la antesala de lo que será la nueva edición de la Fiesta Nacional de la Vendimia, la máxima celebración de la provincia considerada uno de los espectáculos más resonantes de todos los tiempos, a nivel local, nacional e internacional. Lo cierto es que luego de una larga deliberación a cargo de un prestigioso jurado se determinó a la figura de Walter Neira como director de la fiesta Cosecha de esperanza, con guión de Juan López. Por segunda vez, el prestigioso director y actor mendocino se convertirá en el responsable de una de las máximas celebraciones de la provincia.
De acuerdo con los consideraciones del jurado, la propuesta ganadora fue seleccionada por contener fortaleza en el libreto y coherencia en la realización escénica, con un fuerte e importante mensaje que rescata la importancia de los valores como la esperanza, la solidaridad, el trabajo y el esfuerzo.Criterio consistente en la selección musical,, tanto en el aspecto creativo como en el repertorio de música tradicional, con una visión territorial de las expresiones musicales de la provincia.
El aspecto escenográfico contempla una realización visual colorida, dinámica, rítmica y de fácil realización, sumada al uso dramático del color. La técnica de sonido e iluminación se muestra factible. En cuanto a la elección del texto refirieron: “Resulta simple y claro, sin exageraciones ni grandilocuencias, resultando atractivo desde lo emocional e identitario”. Por todo ello, Protagonistas dialogó con los protagonistas acerca de esta magistral experiencia, su visión sobre la Vendimia y sus planes, entre otros temas.
¿En qué va a consistir Cosecha de esperanza? W.N. Juan planteó hablar del vendimiador real, de su experiencia en una provincia como Mendoza, las peripecias a las que se enfrenta con la viña, la cosecha, el granizo. La historia tiene como protagonista a Ángel, un viñador que cae de rodillas en tierra al contemplar que, ante la inminente tormenta, puede perder otra vez toda su cosecha. Se pregunta si tiene sentido seguir luchando, seguir trabajando la tierra. Un presente oscuro está por declarar su derrota.
Es entonces cuando, como un último recurso, Ángel trae recuerdos de su vida: la infancia y sus abuelos inmigrantes, el abnegado trabajo de la tierra, la juventud de la mano del amor –con la mágica presencia de la luna y el agua como testigos–. Luego llegan los hijos, la gran familia.También, los grandes festejos junto a sus pares golondrina, con quienes comparte los valores inculcados por sus antepasados y sostenidos por él en el tiempo: esfuerzo, solidaridad, dignidad. El dramático presente se vuelve a materializar en un paisaje a punto de ser devastado por la tormenta.
Pero esta vez, la tormenta no se quedará con todo, son las palabras que resuenan. Dos fuerzas se imponen: la solidaridad materializada por manos que asisten en auxilio del protagonista, y la fe que estimula el espíritu y que hace que todo sea posible. Ángel recupera la esperanza gracias a los otros. El sentido que hemos querido darle a esta fiesta es el de rescatar los valores, por sobre todas las cosas.
Juan, es la primera vez que participás en esta propuesta vendimial, ¿fue fácil elaborar el guión? J.L. No fue ni fácil ni muy difícil, ya que el grupo de trabajo me motivó mucho la escritura.No fue un guión que elaboré solo y lo puse en la mesa para que lo leyeran. Al contrario, lo escribí en conjunto con Walter y el equipo que nos acompaña. Fue una experiencia muy linda e intensa a la vez. Nunca me animé a presentarme y esta vez me lo propusieron y acepté, y la verdad es que me pareció una experiencia fascinante.
Siendo un hombre de los medios, no me costó para nada escribir, pero rescato mucho la libertad con la que pude trabajar, algo que no ocurre en los medios, acá no tuve condicionamientos. Nos tomamos la experiencia con mucha calma, no nos presionamos a nada, siempre nos planteábamos con el equipo “Si llegamos bien y si no, otro año será”, todo fue realizado con mucha calma. Ahora viene lo peor, plasmar en escena toda la propuesta y eso sí lo vivo con más adrenalina.
¿Cómo va a ser la puesta en escena, qué cantidad de artistas participará? W.N. Mucho no vamos a adelantar, sólo podemos decir que la apuesta va a sorprender a muchos.Vamos a utilizar los cerros, no nos vamos a enfocar mucho en los efectos tecnológicos y cerca de 750 artistas serán los que se encargarán de dar vida a la propuesta.
El año pasado se apeló a la presencia de músicos en vivo y generó mucha polémica respecto de su ubicación , ya que no brillaron en escena, ¿cómo han previsto esa secuencia del espectáculo y qué porcentaje de músicos tendrán en vivo? W.N. Tener música en vivo es un riesgo muy grande, creo que cualquier imponderable puede suceder y hay que estar preparado para todo. La incorporación de músicos en la Vendimia me parece un verdadero acierto, ya que ellos también tienen la necesidad de expresarse como cualquier artista y la Fiesta de la Vendimia es un espectáculo en el que no sólo se lucen los actores y bailarines, sino que la música también juega un rol muy resonante.
Respecto de la cantidad de músicos en vivo con la que contaremos, creemos que será 75 por ciento. Los nombres no los puedo dar, algo me tengo que guardar, sólo puedo decir que serán artistas que conformarán un staff permanente y luego participarán en algunos tramos músicos invitados.
Uno de los argumentos que el jurado brindó acerca del guión fue su calidad y simpleza ¿qué mensaje buscan dar con Cosecha de esperanza? J.L. Es un texto simple, versos cortos y rimados. Una de las premisas que tuve presente a la hora de escribir era no hacer un guión grandilocuente, una de la falencias que siempre he criticado de la Vendimia. Muchos escriben textos rimbombantes que no dicen nada, no dejan ningún mensaje.
En esta ocasión, el texto va a ser emotivo y profundo, va a ser dicho por un personaje, una mujer, y en cuanto a la idea de realizar un guión simple fue algo voluntario, nuestra idea es que la gente entienda el argumento y comprenda la importancia de esta Fiesta para quienes vivimos en Mendoza. El mensaje que queremos reflejar es el de la esperanza, siempre que llovió paró y es eso.
A la hora de evaluar al público al que está dirigida la Fiesta Nacional de la Vendimia ¿a quién priorizaron, al mendocino o al turista? W.N. Está dirigida a todo el público pero habla de nosotros. La Vendimia es universal, en el sentido de que le mostramos al mundo entero quiénes somos, qué hacemos, cómo pensamos, cómo vivimos, estamos mostrando nuestra identidad como pueblo desde el punto de vista universal, la idea es que todos conozcan quiénes somos. No pienso en mendocinos o turistas, cuando uno hace un espectáculo piensa de un modo universal, la idea es que todos sepan que en Argentina hay una provincia vitivinícola que se llama Mendoza.
En el 2006 tuviste la dicha de dirigir Tierra mágica, una Fiesta que recibió críticas positivas y negativas ¿qué significó esa experiencia, cómo recibiste las críticas, vas a emplear en escena tus rasgos teatrales como en esa oportunidad? W.N. Siempre me interesaron las críticas. Llevo 25 años haciendo teatro y si nunca hubiese recibido una crítica de alguien especializado no hubiese llegado a donde estoy. A las crítica hay que tenerlas en cuenta siempre, en especial a las que son constructivas, las otras no me interesan, simplemente las leo, las rompo y las tiro.
Las constructivas permiten que uno aprenda y corrija sus errores, eso sí, siempre deben llevar una buena fundamentación. La crítica no me asusta, al contrario, me parece imprescindible. Todo hecho artístico merece el análisis de una mirada imparcial. Mi experiencia en la anterior Vendimia respecto de esta fue mucho más estresante, esta me la estoy tomando con mucha más tranquilidad, en principio porque no tiene nada, pero nada que ver con la otra. Creo que Tierra mágica fue una Vendimia muy buena, una Vendimia de lujo, con aditamentos y elementos innovadores, los que causaron cierto rechazo en algunos especialistas. Pese a ello fue muy valorable la experiencia.
¿Haber innovado te jugó en contra en una provincia tan conservadora? W.N. Creo que el público mendocino es conservador a pesar de él mismo, algo que no tienen los artistas ya que siempre tendemos a progresar, a innovar, a expresarnos con otros modos, otros lenguajes, y hoy más que nunca, los actores de la actualidad respecto de los de hace 25 años no sólo se suben al escenario a decir un texto sino que también cantan y bailan, hay más preparación, hay progreso.
¿De modo que vas a incorporar innovaciones teatrales? W.N. Puede ser. La idea es mostrar un texto simple, sencillo y sin grandilocuencias, eso ya es innovador, no transgresor.No te olvides de que las Fiestas de la Vendimia de los 90 se caracterizaban por mucho humo, luces y cosas adelante para tapar lo de atrás, no dejaban un mensaje. Fueron muchas fiestas de ese estilo, muchos tractores amarillos pasaron por el Anfiteatro y el artista siempre se ve tentado a utilizar ese estilo, pero lo bueno es renovar e innovar. Con esta propuesta estoy muy conforme, es el mismo equipo con el que hicimos Tierra mágica y tengo muy buenas expectativas.
Unos días antes de que se conocieran a los ganadores de Vendimia 2009 surgió un rumor de que la fiesta estaba arreglada ¿Qué opinión tenés de ello? W.N. Soy enemigo de la tecnología, me enteré de que daban ganadora a Vilma y me pareció una falta de respeto que se generara tal polémica. Me pareció una falta de respeto, me sonó a que querían desestabilizar al sistema y me dolió. No tengo más nada para decir, sólo que estoy a favor de que exista un concurso y de que por medio del voto de un jurado se designe al director de la Vendimia, creo que es el modo más transparente y democrático.
