El domingo pasado, por decisión de la gente, Juliana Díaz se transformó en la sexta eliminada de Gran Hermano. La joven compartía placa con Agustín Guardis, Nacho Castañares Puente y María Laura Álvarez.  

Tras dejar el programa, la participante a quien sus compañeros llamaban con el apodo de Tini tuvo que alejarse también de Maxi Giudici, con quien se puso de novia dentro de la casa. El cordobés se mostró desconsolado tras su partida, al punto que se lo pudo ver llorando en el sauna donde ambos tenían sus encuentros íntimos.

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La pareja, hay que decirlo, había tenido un par de crisis muy fuertes. Y, en una de ellas, el joven había calificado a la relación de “tóxica”. Sin embargo, cuando ingresó al confesionario tras la salida de Juliana, terminó reconociendo que estaba “enamorado” de ella.

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Juliana rompió el silencio

En su primera visita al estudio de El debate, la ex concursante aseguró que ella también estaba enamorada de Maxi y que había logrado una conexión que hacía tiempo no tenía con nadie, reconoció que el hecho de haber estado en pareja la aisló del resto de sus compañeros y la terminó perjudicando en la competencia.

“ La verdad que disfruté muchísimo de las semanas que estuve. Intuía un poco mi salida, pero no mal. Lo hablaba hoy con la gente de producción. Estaba como muy feliz y un poco ansiosa también por salir y ver todo lo que me esperaba afuera”, fue lo primero que le dijo Juliana al conductor, al ser consultada sobre por qué pensaba que el público la había eliminado.

Santiago le repreguntó si pensaba que su noviazgo había molestado. “Puede ser que un poco. Siento que puedo haber sido criticada por el hecho de que nos aislamos un poco los dos. Eso nos jugó un poco en contra en la casa con los chicos”, dijo Juliana.

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