En una jornada marcada por la tristeza y la movilización masiva para despedir a Carlos “El Indio” Solari, un momento de profunda intimidad y empatía logró conmover a miles de personas en las redes sociales. Virginia, “Viru”, la esposa y compañera de vida del mítico cantante, protagonizó un emotivo gesto al consolar a una fanática que se encontraba completamente quebrada por el dolor en pleno velatorio.
El hecho ocurrió en el Microestadio José María Gatica de Avellaneda, donde se realizó el último adiós al líder de Los Redondos. Mientras una multitud desfilaba frente al féretro, una joven seguidora estalló en un llanto inconsolable al quedar cara a cara con los restos del músico. Al notar la profunda angustia de la chica, Virginia no dudó en romper la distancia protocolar, se acercó a ella y la estrechó en un fuerte y prolongado abrazo para intentar calmar su pena.
El emotivo intercambio quedó registrado en un video que rápidamente se volvió viral. En la grabación se alcanza a escuchar el conmovedor diálogo entre ambas:
“No te pongas así, mi amor. Arriba”, le saca fuerzas Virginia mientras la sostiene.
Ante el llanto de la joven, “Viru” pronunció una frase que terminó por conmover a toda la militancia ricotera: “Yo le doy un beso de tu parte“.
Virginia fue el gran pilar en la vida del Indio Solari durante más de tres décadas, manteniéndose siempre con un perfil bajo pero firme, especialmente en los últimos años tras el diagnóstico de Parkinson del artista.
El origen de una historia de amor de 45 años
Detrás del hermetismo y el misterio que siempre rodearon la figura de Carlos Solari, Virginia “Viru” Mones Ruiz fue la arquitecta de su tranquilidad y su compañera inseparable. A lo largo de más de cuatro décadas, eligió mantener un perfil bajísimo, alejada por completo de los flashes mediáticos, convirtiéndose en el verdadero refugio del artista.
La historia entre ambos comenzó en La Plata, promediando el verano de 1981, mucho antes de los estadios llenos y la masividad. En aquel entonces, un joven Solari regresaba de la costa atlántica sin un centavo y se alojaba de manera temporal en la casa de un amigo en común, apodado “Piti”. Allí cruzó miradas por primera vez con Virginia, quien era amiga de la escuela secundaria de la esposa del “Mufercho” (el primer maestro de ceremonias de Los Redondos).
El flechazo fue inmediato: “Nos ligamos el mismo día en que nos conocimos“, recordó el propio cantante años más tarde en su autobiografía Recuerdos que mienten un poco.
En los comienzos de Patricio Rey, Solari trabajaba en la informalidad como secretario administrativo. Fue la propia Virginia quien, al verlo agobiado, lo impulsó a dejar ese empleo para dedicarse por completo a la música. “Si dejaba el hogar, podía dedicarme a Patricio Rey y hacer cosas que hasta entonces solo hacía a las apuradas”, reconoció el Indio.
La pareja se casó formalmente en 1988 y en el año 2000 tuvieron a su único hijo, Bruno. Juntos construyeron su emblemático búnker en Parque Leloir, el espacio donde Virginia cuidó la salud del músico durante su larga batalla contra el Parkinson.
Incluso el Indio Solari rompió su habitual encriptación lírica en 2007 para dedicarle una de sus canciones más honestas, “Y mientras tanto el sol se muere”, una obra que él mismo definió como un tributo al amor genuino y correspondido que compartieron hasta el último de sus días.
