Utilizar dispositivos electrónicos puede parecer algo completamente inofensivo. Al fin y al cabo vivimos rodeados de tecnología, cada vez más avanzada. Sin embargo, no es ninguna novedad que el uso prolongado de pantallas pueda atentar contra nuestra salud, no sólo mental, sino también física.

Además, los profesionales aseguran que cada vez es más complicado separarse de las pantallas. Según un estudio realizado por ExpressVPN, un 61% de un grupo de encuestados encuentra difícil reducir el tiempo de uso del móvil. A continuación, le mostramos de qué forma afecta al cuerpo y cómo mitigar estos efectos.

1- Fatiga visual digital (Síndrome Visual Informático)

El ojo humano no está diseñado para mirar de cerca durante períodos prolongados sin interrupción, lo que provoca una serie de síntomas conocidos como el Síndrome Visual Informático (SVI). Los síntomas incluyen:

  • Ojos secos o irritados
  • Visión borrosa o doble
  • Dolor de cabeza
  • Sensación de cansancio ocular
  • Dificultad para enfocar

Estos efectos se deben a la reducción de la frecuencia del parpadeo frente a una pantalla, lo que provoca sequedad en los ojos. Además, el brillo de las pantallas puede agravar los problemas.

Cómo prevenirlo:

  • Utilizar la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar algo a 20 pies de distancia (6 metros) durante 20 segundos para relajar los músculos oculares.
  • Ajustar la configuración de brillo y contraste de la pantalla para que coincida con la iluminación del entorno.
  • Usar lágrimas artificiales para mantener los ojos lubricados.

2- Problemas posturales y dolor musculoesquelético

Otro efecto puede ser el desarrollo de problemas posturales. Pasar muchas horas encorvado frente a un ordenador, o sujetando un teléfono móvil en posiciones incómodas, puede causar:

  • Dolor de cuello, conocido como cuello tecnológico o “text neck”
  • Dolor de espalda
  • Dolor en los hombros

Tensión en los brazos y muñecas, que puede derivar en condiciones como el síndrome del túnel carpiano La mala postura prolongada ejerce una presión constante sobre la columna vertebral y los músculos circundantes, lo que a largo plazo puede provocar desalineación y problemas crónicos.

Cómo prevenirlo:

  • Ajustar la altura de la pantalla para que esté al nivel de los ojos, lo que ayuda a mantener una postura erguida.
  • Usar sillas ergonómicas y asegurarse de que los pies estén apoyados en el suelo.
  • Realizar pausas activas durante el día, estirando los músculos y cambiando de posición cada 30-40 minutos.

3- Trastornos del sueño

El uso de pantallas, especialmente antes de dormir, afecta el ciclo natural del sueño. Las pantallas emiten luz azul, que interfiere con la producción de melatonina, la hormona responsable de regular el sueño. Esto puede causar:

  • Insomnio
  • Sueño fragmentado
  • Dificultad para conciliar el sueño

El sueño de mala calidad, o la falta del mismo, afecta a todo el cuerpo, reduciendo la capacidad de concentración, aumentando los niveles de estrés y debilitando el sistema inmunológico.

Cómo prevenirlo:

  • Evitar el uso de dispositivos electrónicos al menos 1 hora antes de dormir.
  • Activar modos de “luz nocturna” en dispositivos, que reducen la emisión de luz azul.
  • Leer un libro físico o practicar técnicas de relajación antes de acostarse.

4- Sedentarismo y aumento de peso

La exposición prolongada a pantallas, especialmente en forma de entretenimiento (como ver series o jugar videojuegos), fomenta el sedentarismo. Pasar largos periodos de tiempo sentado o acostado mientras se usa un dispositivo reduce el gasto energético diario, lo que puede llevar a:

  • Aumento de peso.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes tipo 2.
  • Problemas cardiovasculares, como hipertensión y enfermedades cardíacas. El sedentarismo crónico también se asocia con una disminución de la movilidad y mayor riesgo de lesiones en articulaciones y músculos.

Cómo prevenirlo:

  • Establecer recordatorios para levantarse y moverse cada 30-60 minutos.
  • Incluir ejercicios de estiramiento o actividad física ligera durante las pausas.
  • Participar en actividades físicas regulares, como caminar, hacer ejercicio o practicar deportes.

5- Trastornos relacionados con la exposición prolongada a la luz azul

Además de los trastornos del sueño, la luz azul emitida por las pantallas puede causar daño a los ojos a largo plazo. Algunos estudios sugieren que la exposición constante a la luz azul puede contribuir al envejecimiento prematuro de las células oculares, lo que puede aumentar el riesgo de desarrollar problemas como la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE).

Cómo prevenirlo:

  • Utilizar gafas que bloquean la luz azul durante el uso prolongado de dispositivos
    electrónicos.
  • Limitar el tiempo frente a pantallas y hacer pausas para reducir la exposición.

Autor: Irene Álvarez Sánchez