La iniciativa de Chiche y Andrés Zaina, padre e hijo respectivamente, es convertir la ex bodega Furlotti en un espacio de locales nocturnos al mejor estilo de los “speakeasy” neoyorkinos. Este concepto nació en los años 20´, cuando regía la ley seca en Estados Unidos, por lo cual existían bares clandestinos a los que se ingresaba por una puerta trasera. El proyecto está en marcha y ya comenzaron las tareas de remodelación del casco de la antigua bodega.

 

 

El objetivo es crear un lugar diferente para clientes vip. Este tipo de bares a puertas cerradas y exclusivos son muy comunes en muchas ciudades del mundo. En Buenos Aires hay al menos cinco.  Al respecto, Andrés Zaina promete: “Habrá whisky de alta gama, vinos de autor y coctelería de primer nivel”.

 

El proyecto va a funcionar con el sistema de club de socios, al que se accederá con una membresía y con invitaciones. Tendrá locales bailables y se está preparando la acústica porque funcionará de manera subterránea en las piletas de la antigua bodega de Maipú. El edificio tiene 50 metros de largo por 30 metros de ancho.

 

 

Dentro de la bodega, habrá dos divisiones, según explica el dueño: “Una zona con bebidas para gente de buen paladar y otra con sesión de música y livings para escuchar ritmos diferentes, jazz, house y tango electrónico”. El plan es inaugurarlo en la primavera de 2015.