“El juez durmiente”, así apodaron a un magistrado que desató un escándalo en España tras la poca atención que prestaba durante una audiencia.

Se trata del juez Julio de Diego, quien formó parte del tribunal de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional durante el juicio de la visita del Papa a Valencia, que terminó el pasado 27 de julio tras una veintena de sesiones. Este mismo magistrado ya fue reprendido por el presidente del tribunal del primer gran juicio de Gürtel por quedarse dormido durante las sesiones.

Le llamaron la atención por encontrarse en una actitud de escasa atención y perder la compostura. Tras analizar las imágenes de ese juicio, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) concluyó que De Diego no estaba dormido sino ensimismado en sus reflexiones y archivó las quejas presentadas por varios imputados del caso.

El presidente del tribunal certificó haberle “visto manejar el celular varias veces” durante las declaraciones de los imputados, abundando en la actitud de “escasa atención” a la que alude. Sin embargo, indicó que “no puede afirmar de manera categórica que llegara a estar dormido” debido al ángulo en el que se encontraba sentado.

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