Durante los controles de alcoholemia, los conductores ebrios exponen las excusas más irrisorias. Así sucedió durante un operativo realizado en el barrio de Palermo, en Buenos Aires.
Un joven que manejaba el auto de su padre, tenía un registró de conducir de principiante, por lo cual su límite de alcohol en sangre para conducir era 0.
“¿Sabés lo que me hizo mal? el vinagre de alcohol que le puse a mi ensalada”, dijo el conductor. Según manifestó, era de tomate y cebolla, y eligió ese menú para estar liviano, porque con sus amigos habían decidido ir a un boliche.

