La sensación de Kevin Prince Boateng una vez finalizado el partido entre Las Palmas y Villarreal seguramente haya sido de ambigüedad porque su equipo perdió 2-1 pero él convirtió uno de esos goles que serán recordados por mucho tiempo, y no sólo por su magistral definición de tijera si no por toda la jugada, donde la tocaron casi todos sus compañeros y además, recibió una asistencia de primera y de lujo como su resolución.

La jugada colectiva empezó en el campo propio, fue de banda a banda, hubo paredes, una cucharita, un taco y una tijera para un gol que seguramente tendrá su lugar entre los mejores del año. Luego el Submarino Amarillo reaccionó y se quedó con la victoria.