Una vez propuse que las elecciones no se hicieran en las escuelas, que se hicieran en las comisarías. Me parece un ámbito más propicio. Si los electos nos van a mentir, van a robar, van a cometer corrupción y corruptelas, las comisarías son un lugar más acorde. Creo que por ahí andamos, porque ahora las garrafas de gas se venden en las comisarías. Vos vas a una comisaría y decís: “Vengo a hacer una denuncia”. “¿Trajo la garrafa, vacía?”.
“No, pero escúcheme, jefe, vengo a hacer una denuncia”. “Ah, no, si no trajo la garrafa vacía, no puedo atenderlo”. Se produce un accidente en el barrio y un policía le dice a otro: “Hay un accidente en la esquina de Rolo Lafalla y Arturo Gabrielli, mandá el móvil enseguida”. “No puedo, subcomisario, el móvil está haciendo el delivery de garrafas por todo el barrio. Se va a demorar, porque no lleva cambio, ¿sabe?”.
Ocurre que en Mendoza falta gas. Usted me dirá ¿Cómo puede ser que en una provincia productora de gas, falte gas? (Mendoza es la cuarta productora de crudo y gas de Argentina, con una participación de 14%). Pues falta, che, o no se acuerdan dónde lo pusieron. La cuestión es que el invento de la garrafa social quedó en invento nomás, porque no hay gas y, si hay, te cobran la garrafa como si estuviera llena de uranio enriquecido.
Porque están los piolas que pretenden enriquecerse con la pobreza, los mercenarios de la angustia. Entonces, se decidió venderlas en las comisarías. Podrían ampliar los servicios y poner un Rapipago, un minimarket con venta de todos los productos menos municiones, por supuesto. Una postrería, es decir, una casa que venda postre vigilante. Rubro peluquería también se daría, sobre todo en el tratamiento de las canas, y los canas también.
El panorama que se abre es realmente inmenso, inclusive, en áreas oficiales, por ejemplo, para el registro civil en el área de casamientos formales, ya que en las comisarías suele haber muchas esposas. Vamos a extender la idea y que las comisarías pasen a ser buenos negocios. ¿Cómo dice? ¿Que algunas ya lo son? No sea insidioso, mi amigo. Me refiero a la venta de productos de consumo masivo. Eso sí, tendrían que contratar a una empresa de seguridad para que cuide el negocio.
